El abogado del piso incendiado en Ourense señala a una mujer a la que no dejaba residir allí

INVESTIGACIÓN

“Me las vas a pagar bien pagadas”. Esta frase la escuchó Antonio en boca de Gabri en varias ocasiones. Se trata de la mujer a la que una vecina, aseguró a La Región, vio por la calle García Mosquera y se llevó el dedo a la boca para hacer la seña de silencio

M. Sánchez
Publicado: 29 oct 2024 - 06:40 Actualizado: 29 oct 2024 - 08:03
Actuación de los bomberos en el incendio.
Actuación de los bomberos en el incendio.

El abogado que residía en el primer piso del número 7 de la calle García Mosquera, un edificio de tres plantas en la zona sur del casco antiguo que ardió el pasado sábado, quedó en la calle con lo puesto. El fuego, con dos focos -en el rellano y la planta superior-, lo dejó sin techo a él (tenía un contrato en precario) y a sus dos compañeros de piso, Suso y Vicente, así como a un tercer perjudicado, Javier, al que da cobijo cuando “hace mucho frío o llueve”. Todos sus enseres quedaron en el interior, a donde no puede acceder porque el edificio fue precintado por los daños estructurales.

Antonio Domínguez pasó el sábado, tras el incendio cuya extinción duró cinco horas, por el PAC para recibir asistencia médica debido a problemas de salud de base a los que sumó una crisis de ansiedad y un fuerte catarro, y acudió a la Comisaría. Allí compareció en calidad de víctima y señaló a una vieja conocida como la posible causante del incendio, Francisca D.S.B., más conocida como “Gabri”. La misma mujer a la que una vecina, según aseguró el sábado a La Región, vio bajar por la calle García Mosquera y se llevó el dedo a la boca para hacer la seña de silencio. Al poco, comenzó a arder. El propio Antonio la vio antes de escuchar las sirenas de los bomberos cuando se dirigía a la lavandería. “Al verme cambió de acera”, sostiene.

El letrado dice que lo amenazó en varias ocasiones -”Me las vas a pagar bien pagadas”- porque no la dejaba vivir en el piso. “La convivencia era complicada debido a sus adicciones”, relató a la Policía. En agosto dejó que se quedase en su casa porque era novia de un conocido suyo que estaba en prisión y se lo pidió de favor. También cree que fue la que le robó ropa valorada en 2.000 euros a comienzos de septiembre.

El día del incendio, aunque ya no residía allí, uno de los inquilinos la vio en el interior del piso poco antes de comenzar a arder. Antonio no estaba en ese momento en casa. Ayudaba a una vecina que le pidió llevar un carro de ropa a la lavandería.

Según su testimonio, “solo pudo ser ella”. “Insistía constantemente en que quería volver al inmueble y me amenazaba con que me iba a enterar cada vez que le decía que no”. A su juicio, el fuego es intencionado y el punto de inicio, “un par de cestos de ropa y un zapatero que tenía en el rellano de entrada al inmueble”.

La brigada de Policía Científica de la Comisaría de Ourense ya estuvo inspeccionando el edificio, que quedó precintado por el estado ruinoso que presenta. El primero era el único piso habitado por Antonio desde hacía siete años. Tanto el segundo como el bajo cubierta ya estaban deshabitados. A falta de casa en la que vivir, los afectados irán al albergue de transeúntes.

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