EL PEOR ENERO EN UNA DÉCADA
El fin de la Navidad y el clima dejan el peor enero de la década para el empleo en Ourense
TRIBUNALES
Un ciudadano marroquí que reside irregularmente en territorio español, Mouhcine J., de 24 años, se sentó ayer en el Juzgado de lo Penal 2 para responder de varios delitos de maltrato a su expareja y a un hijo de esta, de 13 años. También tienen un hijo en común de dos años y medio.
El ministerio público solicitó una condena de ocho años de cárcel y la prohibición de acercarse tanto a la víctima como a sus dos hijos por un periodo de nueve y cinco años, respectivamente.
Según el escrito de acusación, Mouhcine J., que está en prisión provisional por estos hechos, llegó a enrollar un cable al cuello de su ahora excompañera, amenazando con ahogarla si no reanudaba la convivencia con él, dado que tenía prohibido acercarse a ella tras ser denunciado y condenado en septiembre del año 2016 por un delito de amenazas en el ámbito familiar. Pero el presunto agresor quebrantó la condena y la víctima, ante el miedo de que la matara dada su violencia y graves amenazas, retomó la convivencia con él en enero de 2017.
A partir de ahí comenzó el calvario para la víctima y su hijo. Al menor, según la acusación pública, llegó a encerrarlo en una habitación después de atarlo y golpearlo en el estómago. También le dio descargas con un pistola eléctrica tipo taser, que utilizaba, según declaró ayer en la vista, de forma habitual para agredirlo tanto a él como a su madre, a la que, además, amenazó de forma continua con marcharse con el hijo que tenían en común para Marruecos.
Continuas palizas
Mauhcine J., según la acusación, llegó a tirar de una oreja a su ex compañera con el objetivo de que se reabriera una herida que le había causado en una paliza anterior dentro de su domicilio, situado en la calle Apolo, en el barrio de Covadonga. Ahí, en el salón de la vivienda instaló una cámara para controlar, mediante una aplicación en el teléfono móvil, los movimientos de la víctima.
La mujer explicó en la vista que le obligaba a vestirse, en contra de su voluntad, con un pañuelo en la cabeza, jerséis de cuello alto y ropa holgada, advirtiéndole de que tenía que ser "una buena musulmana". Lo que le crispaba, según declaró la denunciante en la vista, era que se le viera la nuca.
El acusado obligó tanto a su excompañera como al hijo de esta, según relataron ayer, a leer el Corán sin cometer ninguna equivocación, dado que entonces los agredía, dándole golpes con la mano en la cabeza.
Tanto la mujer como su hijo no acudieron al médico para ser atendidos por temor al agresor, hasta el pasado 22 de junio, cuando su excompañera precisó de asistencia facultativa a causa de una paliza.
El juicio, que se cerró a puerta cerrada, quedó visto para sentencia. El fiscal también instó que se le prohíba al acusado poder disponer de armas durante cinco años y que ejerza la patria potestad sobre su hijo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
EL PEOR ENERO EN UNA DÉCADA
El fin de la Navidad y el clima dejan el peor enero de la década para el empleo en Ourense
DÍA CONTRA EL CÁNCER
La Unidad del Dolor del CHUO atiende 300 enfermos de cáncer al año
SIETE DÍAS EN LA AUTOVÍA
Nuevo corte de la tractorada en la N-525, mientras sigue el de la A-52
Lo último
Pilar Falcón
DÍAS Y COPLAS
Febrero, el coreógrafo breve
Fermín Bocos
La insostenible posición de Óscar Puente
PRIMERA FEB
El COB se ahoga en Fuenlabrada (78-71)
Itxu Díaz
EL ÁLAMO
Faltaría más