Las agresiones físicas a personal sanitario se multiplican en Ourense

DE DOS A VEINTICINCO EN TRES AÑOS

En tan solo tres años, las agresiones a sanitarios en Ourense se han multiplicado por doce en la provincia, pasando de dos a veinticinco

Charla de la Policía Nacional sobre agresiones sanitarias
Charla de la Policía Nacional sobre agresiones sanitarias | Xesús Fariñas

La bata blanca ya no es un escudo frente a la violencia. Las agresiones físicas al personal sanitario se han intensificado de forma notable en el área sanitaria de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras en los últimos tres años. Según datos proporcionados por la Consellería de Sanidad, se evidencia una tendencia al alza en un contexto general de una alta violencia en general contra el personal sanitario y sitúa al ámbito hospitalario como el principal escenario de este tipo de incidentes.

En 2023 se registraron en Ourense 46 profesionales víctimas de agresiones, de los que solo dos fueron físicas. Al año siguiente, la cifra total ascendió a 76, con 14 agresiones físicas. Ya en 2025, aunque el número global descendió ligeramente hasta los 73 profesionales afectados, las agresiones físicas aumentaron hasta 25, multiplicándose por más de doce en solo tres años. La mayor parte de los casos se produjeron en hospitales, muy por encima de las incidencias registradas en centros de salud y los PAC.

Esta evolución preocupa especialmente por su impacto directo en la seguridad de los profesionales. “Las agresiones están subiendo, por desgracia, tanto a nivel local como a nivel nacional, y mucho”, advirtió ayer el inspector de la Policía Nacional Manuel Tesouro que actúa como interlocutor policial sanitario, durante una charla celebrada en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense, acompañada de una mesa informativa dirigida al personal enfocada a la prevención y protocolos para encarar estas siutaciones.

Tesouro puso el acento en la infradenuncia como uno de los principales problemas. “La inmensa mayoría de las agresiones ocurren, pero no salen a la luz”, señaló, explicando que muchos profesionales optan por no denunciar “porque no quieren problemas o porque creen que no va a tener recorrido”. Sin embargo, alertó de las consecuencias de esa decisión: “Si no se denuncia ni se comunica, el día de mañana esa persona reincide y desde la Policia partimos de cero”.

El interlocutor policial recordó que no solo las agresiones físicas son relevantes desde el punto de vista legal. “Una amenaza es una agresión. Una intimidación es una agresión. Un ataque verbal también lo es. Son cosas denunciables, aunque no te toquen un dedo”, recalcó. En este sentido, insistió en la necesidad de visibilizar los hechos, incluso cuando no se quiere acudir a la vía judicial: “Que las víctimas no se lo guarden. Que nos lo cuenten a nosotros, al centro, a alguien”.

Además, incidió en que gran parte de las situaciones de mayor tensión no parten únicamente de los propios pacientes, sino de sus acompañantes. “Hay familiares o que creen que saben más que el médico o la enfermera y reaccionan de forma violenta cuando no se les da la razón”, lamentó.

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