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La familia Gándara conoce de cerca el estado de las habitaciones del edificio Cristal, integrado en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). El padre, enfermo de cáncer de pulmón, ha pasado varios días ingresado en las últimas semanas, primero en el servicio de Paliativos y después, por falta de espacio, en Cardiología. “El estado de las habitaciones es lamentable, horrible, en ambas áreas”, asegura su mujer, que habla de humedades, suciedad y desperfectos en los baños y en cuartos de los pacientes. “Con la cantidad de gérmenes y bacterias que puede haber en esas paredes y puertas, no es nada seguro que ahí haya enfermos de cáncer”, apunta. “Es infrahumano. Mi padre está pasando sus últimos momentos de vida en un espacio penoso. Si ya de por sí la enfermedad es muy triste, en este ambiente lo es todavía más”, reivindica su hija.
Ante el grado de desperfectos de las habitaciones en ambos servicios, decidieron hablar con el personal. “Nos dieron la razón. Nos dijeron que ya habían alertado a la gerencia y que son conscientes de cómo están las instalaciones, pero no hacen nada”, comenta la mujer del paciente. “Incluso nos dijeron que habían pedido más espacio, porque hay muchos pacientes y pocas habitaciones disponibles, y que aún les cerraron más cuartos para guardar ahí material de las obras que están haciendo en el hospital”, añade la hija.
Ambas ponen de manifiesto la impotencia de pacientes y familiares, que conviven con una enfermedad grave en unas condiciones “penosas”. Además, dan cuenta de los problemas derivados de la falta de espacio. “En Paliativos en un primer momento nos dijeron que iba a estar solo en la habitación, pero al llegar había otro paciente, porque no había camas suficientes. Después, en el servicio de Cardiología, el baño del cuarto, que está en tan malas condiciones, era compartido entre dos habitaciones, es decir, entre cuatro enfermos. Es una situación horrible, tercermundista, totalmente incomprensible”, relata la mujer.
La familia Gándara también se queja de la falta de espacio en el servicio de Urgencias del CHUO, a donde también han acudido en las últimas semanas. “Para los acompañantes no hay ni sillas ni nada, por lo que durante el tiempo que estás allí, tienes que estar de pie”, apuntan.
Por el contrario, ponen en valor el trato de los profesionales sanitarios que atienden a su marido desde el inicio de las hospitalizaciones. “De ellos no podemos quejarnos, en absoluto, nos han tratado muy bien”, aseguran.
Por su parte, el Sergas no se pronunció ayer ante las preguntas de este periódico sobre las quejas de la familia.
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