Un año de destrucción masiva de Jácome al frente del Concello de Ourense

MOCIÓN DE CENSURA A JÁCOME

Doce meses después, el resumen es muy pobre. Cierre de servicios, sin nuevos proyectos y anuncios para recaudar: más tasas del agua y 8 radares. El panorama económico es dramático, destrozado por un combo de deudas y falta de presupuestos. El día en que se cumple un año de los comicios, los socialistas vuelven a abrir el melón y plantean desalojar al alcalde

Un año de destrucción masiva de Jácome al frente del Concello de Ourense
Un año de destrucción masiva de Jácome al frente del Concello de Ourense

La noche del 28 de mayo de 2023, hace ahora un año, las elecciones municipales deparaban un resultado en la ciudad que rompió con las tendencias mostradas por todas las encuestas y que dibujaban un panorama endiablado que sumía a la ciudad en el desgobierno más absoluto. Nada más lejos de la realidad. Un año después de que el PP permitiese la investidura de Jácome sin entrar en el gobierno, la ciudad se ha sumido en la destrucción masiva: desmantelamiento de servicios públicos, especialmente en el área social, impagos cada vez más abultados a proveedores y trabajadores públicos y falta total de nuevos proyectos.

La falta de acuerdo entre PP, PSOE y BNG entonces, pese al polémico caso de los audios, tenía como telón de fondo unas elecciones gallegas que condicionaban cualquier tipo de acuerdo a tres. Ahora, con los comicios gallegos ya lejanos, se abre un nuevo escenario. Y el resumen del primer año del segundo mandato de Jácome no puede ser más desolador.

El balance del primer año del segundo mandato de Jácome no puede ser más pobre. Desmantelamiento de servicios, impagos a proveedores y trabajadores…

Sin presupuestos desde el año 2020 y sin capacidad para aprobar el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), el Concello navega a la deriva. En unos meses, y ante la incapacidad para aprobar el nuevo Plan Especial del Casco Vello, el gobierno local perderá el control sobre la zona histórica, que asumirá la Xunta, y mientras, las deudas con las concesionarias superan los 30 millones de euros al mantener ya ocho concesiones en precario, la más antigua desde 2015.

Esta complicada situación se suma a los 94 días de media que tarda el Concello en pagar (datos de Hacienda en marzo), que lo convierten en el segundo ayuntamiento de capital de provincia más moroso de España. Y eso que no se cuentan los más de 14 millones que Hacienda ubica en la deuda del Concello acumulada en la cuenta 413, correspondiente a facturas sin tramitar.

Es la cifra más alta de la historia. A todo ese entramado económico, se suma que la Justicia haya tumbado el capítulo uno de los presupuestos de 2020 (últimos en vigor), lo que ha generado dos meses de impagos de pluses a policías y bomberos.

El gobierno de DO en minoría hace que no haya visos de prosperar. Ni presupuestos, ni PXOM ni proyectos nuevos en el horizonte

Todo este combo económico, nunca antes visto, se entremezcla con una falta total y absoluta de hoja de ruta en cuanto a nuevos proyectos. Más allá de la movilidad vertical que el gobierno local ha implantado en la ciudad (que arrastra del pasado mandato), no se ha movido una sola piedra en lo que va de año. Las plazas de abastos siguen paralizadas y el alcalde se ha dedicado a diseñar este año un rosario de recortes que rozan lo absurdo, como el caso de la supresión del “Comedor sobre rodas”.

Desde el PSOE, resumen este año como “un Ourense ideal convertido nun auténtico pesadelo”, con 12 meses marcados por “os recortes dos servizos públicos, especialmente en servizos sociais e igualdade” y una “precaria situación económica”. Mientras, el BNG apunta que el Concello “está na UCI”, que “non se concretou ningún proxecto de relevancia” y se sumió al Concello en un “caos administrativo alarmante” y una “agresión como nunca se viu” a servicios sociales e igualdad, mientras la situación económica es “alarmante”. n

Contenido patrocinado

stats