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La Audiencia Provincial de Ourense condena a cuatro años de cárcel a un hombre que abusó sexualmente de una menor de 17 años en el domicilio de una de sus amigas, al que acudió el procesado en compañía de otro colega. El tribunal considera que los hechos ocurridos el pasado 22 de noviembre de 2019 son constitutivos de un delito de abusos sexuales realizados sobre persona que se halla privada del sentido -la menor estaba dormida-, careciendo de la capacidad necesaria para prestar el consentimiento, mediando acceso carnal e introducción de miembros corporales.
Según el relato probado, el 22 de noviembre de 2019, el condenado se quedó a dormir en la vivienda y se acostó en la misma cama que la víctima y su amiga. En concreto, se situó en la cama entre las dos mujeres y mantuvo relaciones sexuales consentidas con la amiga de la víctima. Después, cuando la menor se quedó dormida, cometió los hechos delictivos. La sentencia señala que la menor advirtió al hombre de que si se quedaba a dormir con ellas, “nada de chucharitas, abracitos ni nada”, a lo que el denunciado contestó que “la iba a respetar”. La sentencia considera probado que no fue así: tras el sexo consentido con la amiga, “se giró hacia el lugar que ocupaba la víctima y mientras esta dormía, le realizó caricias en la barriga y para satisfacer su deseo sexual le introdujo los dedos en la vagina y la penetró”. Tras estos hechos, la víctima declaró que “sintió dolor y comprobó que tenía la ropa bajada y se encontraba húmeda”. El investigado se levantó para cerrar la puerta, despertando entonces a la víctima. En ese momento, intentó retirarle el sujetador, pero la menor se negó y abandonó la habitación.
El relato continúa señalando que a la mañana siguiente, el condenado por abuso sexual se levantó manifestando: “Hoy manda la minga” y, ante el requerimiento de explicaciones a través de WhatsApp por la joven de 17 años, este le confesó que le había “hecho dedos y se la metió”. En esos mensajes, la menor pide explicaciones varias veces: “¿Qué coño pasó?”; “Tú eres gilipollas, ¿no viste que estaba dormida o qué coño?”. En uno de los guasaps, la menor le dice: “Sabes que no tenías derecho”, a lo que el hombre contesta: “Lo sé y de verdad que lo siento mucho”.
Según los magistrados, el relato de la denunciante es persistente y coherente. El Tribunal indica que “no hay elementos que permitan dudar de que se encontraba durmiendo”. Además de la pena de cárcel, el tribunal le ha impuesto al acusado cinco años de libertad vigilada, la prohibición de aproximarse y de comunicarse con la víctima durante diez años y el pago de una indemnización de 9.000 euros. La sentencia no es firme, pues cabe presentar recurso ante el TSXG.
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