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En el "lugar del crimen" solo quedan un marco vacío, un candado forzado y un puñado de ladrillos a la vista, y de la "víctima" no hay rastro. Hace unos días, la comunidad de vecinos del número 15 de la rúa Río Arnoia denunció el robo de un mural esculpido por el artista ourensano Acisclo Manzano, y todavía no saben nada del ladrón, o ladrones. Solo se tiene un dato, aportado por el propio escultor: "O traballo é moi bo, a peza está retirada con moita limpeza!".
La obra es un bajorrelieve de barro cocido, en tonos ocres, en el que aparece representado un grupo de figuras enigmáticas. El mural se instaló en aquella fachada de A Ponte en el año 1981, en un local que entonces era una tienda de decoración que pertenecía a Lola Veigas y -tras pasar por varias manos- hoy acoge un supermercado.
"Síntome molesto, claro, porque o mural levaba aí 40 anos, e xa non poderei mostrarllo aos meus netos", lamenta Manzano. A pesar de la amargura, el artistiña no pierde la sonrisa, y añade un contrapunto optimista, con una carcajada: "Doutra banda, me alegro de que rouben cousas miñas, significa que son valiosas!".
Con este consuelo, Manzano no pierde su buen humor, y advierte: "Se lle pillan, quero avisar ao ladrón para que veña a moverme outros murais, porque non hai maneira de atopar a alguén que o faga así de ben!".
Por su parte, los encargados de los comercios cercanos no saben más que el escultor, y el hueco dejado por el mural destaca en medio de la calle: un misterio a plena luz del día.
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