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CRÓNICA
Trives sigue con preocupación, y precaución, la información referida al positivo en covid-19 de un trabajador que llegó desde Lleida. A las 12,00 horas de ayer, las aceras y plazas de A Pobra de Trives estaban prácticamente desiertas. Apenas alguna que otra persona se enfrentaba al fuego que abrasaba la villa. Algunos afirmaron que es normal, que los domingos se sale más tarde de casa. Pero también hubo quien aseguró que el miedo a los contagios tiene mucho que ver con calles desiertas.
El positivo del operario hizo saltar las alarmas en una población que comenzaba a rehacerse de los días del confinamiento del estado de alarma. Todos los ojos están puestos en el CHUO, donde ingresó, pero tambien en sus compañeros, confinados en los pisos donde paran. Uno de ellos, que prefiere mantenerse en el anonimato, indicó en la mañana de ayer que los dos que se habían sometido al test "dieron negativo". Él aún esperaba en ese momento la llamada del Sergas para someterse a la prueba y explicó que el ingresado evoluciona favorablemente. No esquivó aludir a los sentimientos de la población: "Entiendo que la gente esté preocupada, pero desde que nos dijeron que nos confináramos no salimos".
Por prevención, los hermanos Anxo y María Fernández acordaron cerrar su restaurante, La Viuda. Sus puertas estarán cerradas, al menos durante 10 días. "Vimos que había un contaxio e decidimos pechar", dijo Anxo. Su hermana asintió: "O pobo anda un pouco revolucionado e preocupado. Hai moita xente maior e hai que ter sentidiño". En las últimas horas, este establecimiento canceló todas las reservas, con los consiguientes perjuicios económicos, pérdidas que también acusarán otros establecimientos de un concello volcado con el turismo.
Con lo que no puede el virus es con el tradicional puesto de pulpo. Lo aseguró Dori Fernández, mientras atendía los pedidos de media docena de clientes. "Este mes hai máis xente que o ano pasado; mais non sae tanto", comentó.
El sacerdote Julio César Vidal sustituye al párroco Pedro Núñez, fallecido por problemas de salud ajenos al coronavirus. Ayer confirmó que "la gente tiene miedo", si bien añadió: "Somos un pueblo privilegiado. Aquí no falleció nadie de coronavirus. Favorecieron las pautas de las autoridades". El cura no mostró inquietud ante la llegada de visitantes, pues"la gente que viene también es del pueblo".
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