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POLÍTICA LOCAL
Con la que está cayendo, posiblemente lo mejor que le puede pasar a la actual clase política ourensana es que sus vecinos no vean los plenos. También es cierto que ya no sorprenden tanto como hace dos años, en parte por la limitada capacidad para el asombro que tiene el ser humano y en parte por la acelerada involución de la política española, que ha ido recuperando el terreno a la Atenas de Galicia del populismo. Pero aún alcanzada la inmunidad de rebaño de la estupefacción, el osado que empalmase el debate de los candidatos a las autonómicas catalanas con el pleno ourensano hoy estará planteándose el exilio.
No, el online no arregló nada, dentro de una gira plenaria que ya los ha llevado por Concello, Pazo provincial, Teatro Principal y Auditorio. Ayer tocó el Zoom. Se podía pensar que la distancia de ese formato telemático otorgaría, al menos, algo de ese aburrimiento administrativo que disfrutan las afortunadas ciudades y países en las que políticos sin carisma solo se dedican a la aburrida gestión o a la gris oposición. Pero qué va.
Lo mejor, sin duda, fueron los primeros cinco minutos. Aún en silencio y con la pantalla dividida entre las cabecitas de todos los concejales parecía que se iban a arrancar a cantar a capella "Stand by me" igual que en esos vídeos que se hacían virales en el confinamiento de marzo cuando había buen rollo y la gente aplaudía a las ocho. Luego ya empezaron a hablar y arrancó un pleno de ocho horas que terminó de forma abrupta con los socialistas desconectándose antes de tiempo al insistir el alcalde en llamar "jetas" a la edil Natalia González y "merda" y "cáncer" al PSOE en una moción sobre el AVE-y, en un giro jacomiano, intentar quitarle el derecho a réplica a la edil por no ver la alusión a su persona-. Rafa Villarino luego llamó al regidor "maltratador" en Facebook.
Antes de llegar a este vivificante episodio el resto de puntos de polémica acabaron pivotando sobre dinámicas ajenas al propio pleno -y, por tanto, al futuro de la ciudad-. Así, se habló de la fallida moción de censura en la Diputación, la crisis de Ciudadanos, la guerra de DO, la gestión del BNG en Pontevedra, todas las hemerotecas posibles de los últimos 40 años en Ourense, las vacunas del covid o el cuadro de Castelao que tenía detrás Ruth Reza. Les faltó hablar de la crisis del Deportivo y votar unas palabras de homenaje a Chick Corea.
Las votaciones
Es posible que para el ourensano neutral sea complicado seguir ahora mismo la lógica de un pleno. Esto es café para muy cafeteros: con la baja de Ucha por covid, Jácome maneja un gobierno de dos concejales que ha reintegrado en la junta de gobierno a una edil del PP mientras el resto de su exsocios siguen en teoría en la oposición (?) junto a tres díscolos de DO y un no adscrito, el PSOE está dividido en dos subgrupos alrededor de Villarino, el Poulidor de las mociones de censura y que juega a la vez en el tablero de Concello y Diputación sin hablar con el BNG -se cruzaron varios reproches, quizás dentro del nuevo marco que llega desde Santiago pero que está por ver cómo encaja en Ourense- y mientras revienta Cs. Llegados a este punto, en el pleno de marzo igual estaría bien para ganar agilidad sortear las posiciones, roles y compañeros de cada concejal. Tú haces de opositor, hoy hago yo de regidor y él hace de rebelde. Ayer, Armando Ojea se sentó en el trono de Alcaldía durante media hora. Se le vio falto de ritmo, muy lejos de esos mordaces comentarios de Facebook que escribía de madrugada y luego borraba al día siguiente. Califica con un 5 por las ganas.
El tuit de Alonso
Esta suplencia se dio porque Jácome se ausentó durante media hora del pleno. No explicó a dónde iba. Total para qué, pensaría. Las formas importan ya tan poco que en realidad nadie se sorprendió demasiado. Desde luego, no ayudó a combatir su fama de misógino que se fuese justo mientras se debatía una moción del PSOE para conceder a todas las concejalas de la historia democrática de Ourense el Clara Campoamor -sin restar méritos, quizás se podría alejar el corporativismo de autoadjudicarse un premio y encontrar candidatas en otros ámbitos-. En fin, que seis minutos antes de volver al pleno Jácome compartió en Twitter lo importante: ¡había una noticia en Marca con su tuit sobre el accidente de Alonso! ¡Guau! Él lo resumió bien: "Flipo". Posiblemente mucha gente también, pero quizás no por las mismas razones. Antes de irse incluso ya había atendido una llamada en vivo. "Quedamos a las nueve, pero igual llegamos un poco tarde", explicó no sabemos si a Antonio Lobato. A esas alturas ya le habría lanzado treinta o cuarenta pullas a Pepe Araújo -"vienes traicionado de fábrica", "en 2023, cero points"...-. Puede, no quedó del todo claro, que el alcalde quisiese incidir en cómo leyó el portavoz de Cs la marcha de Montse Lama frente a la de los díscolos de DO. Mientras, Jácome se iría ensañando con Manolo Álvarez hasta un punto que rozó el "mobbing" -entre otras lindezas, dijo que lo había llevado en las listas por "caridad"-.
Entre bajezas y tristezas, el pleno fue avanzando entre el desorden que deja al irse la normalidad, diferentes cacofonías y los problemas para enfocar de Jácome -ahí hay una metáfora-. Sacamos en claro, eso sí, que según Jesús Vázquez no hay infraviviendas en la ciudad ni el Concello tiene un plan para el mercado de A Ponte. No ha habido tiempo, por lo visto. Parece que el alcalde ha diseñado una estrategia de marketing inverso que pasa por decir que la plaza es "un marrón" y un modelo de negocio "caduco". A ver si así cae algún incauto.
"Ourense, a la cola"
También dijo Jácome que "Ourense está a la cola de casi todo". Una frase que, siendo su alcalde desde hace ya año y medio, suena a Pablo Iglesias criticando la democracia de España como vicepresidente. Antes él ya había pisado varias veces por donde está más cómodo: sus ideas. Recordó que fue pionero en avanzar las ayudas de autónomos ante el covid -en realidad, Burgos, Valencia, Onda o Azpeitia ya lo habían hecho antes que su anuncio del 20 de marzo- y también en su programa para llamar a mayores que viven solos. Meeeeeeeeec, aquí tampoco sale ganando: este servicio está integrado en muchos casos en la teleasistencia y de forma específica varios ayuntamientos tienen desde hace años programas para esta realidad, como por ejemplo Valladolid. Y hoy, mientras que Ourense no avanza tras el anuncio de Alcaldía en octubre de 2019, Carballiño, Culleredo, Cangas de Onís, Fuengirola, Fuenlabrada, Arteixo, Ávila, Poio, Cangas o San Sebastián de los Reyes anunciaron programas similares en 2020 y ya los tienen en marcha. Pero según Jácome, aquí es imposible: "Nos encontramos con ordenadores que tardan diez minutos en arrancar".
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