El “caso Montse Martínez”: nueve años tras la pista de un culpable

M. Sánchez
Publicado: 08 may 2022 - 04:30
Manuel Mouriño Faria (MIGUEL ÁNGEL)
Manuel Mouriño Faria (MIGUEL ÁNGEL)

La resolución del homicidio de la joven Montserrat Martínez (21 años) en Viana, en la Semana Santa de 2001, es el paradigma del empeño. Se detuvo al autor de la muerte nueve años después, cuando ya nadie creía que sería posible. La Guardia Civil, de la mano de la Fiscalía de Ourense, demostró que no hay un crimen perfecto si no se tira la toalla. Manuel Mouriño Faria fue detenido en Ibiza, cuando residía en la isla con su pareja, a la que había maltratado, un hecho que encendió las alarmas sobre su carácter violento. Agentes del Instituto Armado lo traían para Ourense para interrogarlo como investigado pese al tiempo transcurrido. En el aeropuerto, con dos agentes ourensanos en el papel de poli malo y poli bueno, confesó su secreto mejor guardado: golpeó sin querer a la joven, según dijo en el juicio, porque intentó besarlo y arrojó su cuerpo por un terraplén cercano. Estaba con vida cuando lo hizo aunque ese extremo no lo admitió.

Julián Pardinas Sanz fue el fiscal que llevó el caso y admite que siempre fue su principal sospechoso, “aunque hubo varios porque surgieron complicaciones por una mala identificación tras una rueda de reconocimiento”. Interrogó en un primer momento a Mouriño Faria en calidad de testigo y le llamó poderosamente la atención “como sudaba y su nerviosismo”.

En esos nueve años Pardinas Sanz trabajó con varios equipos de la Policía Judicial del Instituto Armado que fueron descantándose por distintos posibles autores. El último, “con el sargento Ferreiro y el agente José”, puso el foco sobre Mouriño Faria.

El teniente fiscal de la Audiencia valora “el trabajo metódico y prolongado en el tiempo” de la Guardia Civil de Ouense. Asegura que nunca se dejó de investigar aunque la familia de Montse creía que sí. “No se reparó en gastos ni en medios, hubo teléfonos intervenidos, seguimientos, viajes a varios lugares de España siguiendo pistas …”, recuerda. Incluso la inspección ocular contó con la participación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, la élite de la Policía Judicial de la Guardia Civil.

Condenado a once años de prisión tras un veredicto de culpabilidad de un jurado popular, abandonó la prisión en abril del pasado año.

Pardinas Sanz insiste en que ningún crimen se olvida. En su despacho, hay un papel adhesivo que le recuerda todos los días cuando prescribe el doble asesinato de Taboadela. Abril de 2029. Tic-tac.

Contenido patrocinado

stats