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Se dice que del amor al odio hay un paso y la reciente ruptura en DO y posteriormente del gobierno municipal así parecen demostrarlo, con una sesión plenaria en la que volaron puñaladas en todas las direcciones y que demuestra que la ciudad está en estos momentos patas arriba. Se hizo notar una especial inquina de un alcalde solo y que, visiblemente nervioso por la situación, se dedicó a arremeter tanto contra los compañeros de grupo que se han desmarcado de sus prácticas como contra sus exsocios del PP.
Gonzalo Pérez Jácome tiró de repertorio para hacerse ver. Llamadas al orden a discreción, amenazas de expulsiones, graves acusaciones, nada distinto a lo de plenos anteriores, solo que ahora el destinatario ha cambiado, como lo ha hecho el equilibrio de fuerzas tras el paso al lado que han dado los cuatro ediles críticos de DO.
La mecha del pleno prendió pronto, al acusar Jácome al portavoz de los díscolos, Miguel Caride, de haber maniobrado para evitar la celebración de la sesión, a lo que el aludido respondió más tarde: "Eu non instiguei nada, só se me comentou a posibilidade de visualizar o que sucede, porque parece que non pasou nada e estamos nunha crise profunda".
Por el medio de las discusiones cruzadas, aprovechaba Jácome, cual pareja despechada, para cargar contra aquellos que le han criticado. "Mira a los díscolos que ya votan con el PP y funcionan como un partido", dijo tras una de las mociones. Ninguno de los críticos se libró de las astracanadas de Jácome: "Mucho hablas ahora, pero te veía muy sumisa para ir en las listas", le espetó a María Dibuja. Manuel Álvarez y, en especial, Caride, fueron el blanco de su ira: "Tránsfugas, traidores", repitió en varias ocasiones.
Reciente también es la ruptura con el PP, con el que parece también haber entrado en una relación de no retorno, lanzando la piedra y escondiendo la mano con críticas a la gestión de sus excompañeros, insinuando prácticas irregulares sin aportar pruebas.
Mientras, el socialista Rafael Villarino parecía más centrado en atacar al PP y a Caride que a Jácome. "O seu partido está na inutilidad absoluta, vaian para casa", señaló Villarino en alusión a los populares, entre otras muchas cosas.
No perdió la oportunidad de entrar al trapo el líder de Ciudadanos, José Araújo, queriendo profundizar en las diferencias de las "familias" del PSOE, mientras que el nacionalista Luis Seara vio también un blanco fácil en Caride, que tras la ruptura se ha quedado también sin oportunidad de defenderse más allá de algún turno por alusiones. Para el del BNG, sin embargo, en el punto de mira estuvo muchas veces el PP: "Que se vaian todos".
Cinco horas y media después del inicio, se levantaba la sesión, otro capítulo más de un mandato a la gresca.
Aprobado general tras el reequilibrio de fuerzas
Rota la mayoría absoluta que permitía al gobierno aprobar o no las propuestas, el pleno de ayer deparó un aprobado general de las mociones presentadas por los grupos.
Entre los asuntos que más debate generaron estuvo el de la defensa del patrimonio arbóreo de la ciudad, pendiente del nuevo contrato de mantenimiento de zonas verdes.
También hubo una unanimidad para poner en valor el Espazo Lusquiños, mientras que se mostró también preocupación por el inicio del curso escolar y el protocolo frente al coronavirus. A instancias de Ciudadanos, también se reclamaron medidas para frenar la okupación ilegal de viviendas.
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