GUERRA POLÍTICA LOCAL
Taboadela y Barbadás chocan tras un obradoiro frustrado
ESPACIOS ABANDONADOS EN LA CIUDAD
A la provincia vaciada de habitantes habría sumarle el vaciado de edificios público en la ciudad, una ristra de inmuebles municipales que agonizan sin que el gobierno liderado por Gonzalo Pérez Jácome haya sabido darle respuesta. A la cárcel vieja, símbolo inequívoco del abandono que sufren los edificios públicos en la ciudad, hay que sumar una larga lista a la que prácticamente cada año que pasa se añade un nuevo inquilino: el Colegio Santa María Goretti, la Casa da Maxia, el Camping de Untes, el Complejo de las Pozas de Maimón, el Centro de Interpretación de Parques Naturales, la Bouvette Termal, el Espazo Lusquiños, el Centro de Información Municipal ás Mulleres (CIMM) y sedes de las Unis, el Centro de Interpretación das Burgas, el Museo Municipal o las cafeterías del Parque Miño y del Jardín del Posío.
En total, hay cerca de una quincena de edificaciones que languidecen ante el desamparo sufrido por parte de los responsables políticos, por no incluir en la lista a La Molinera, que pasó de ser un centro de referencia en el ámbito divulgativo a poblar las ensoñaciones del actual alcalde: prometió convertirla en un centro de inteligencia artificial en el que trabajarían mil científicos, aunque la realidad es que el proyecto nunca llegó a cumplir semejante expectativa. Ahora pasa sin pena ni gloria con algún personal del Concello ahí instalado y amenazado de cierre por el gas radón. Tampoco se incluyen las plazas de abastos, cerradas a cal y canto durante años. La número 1 está pendiente de aplicar el plan funcional promovido por la Xunta y la de A Ponte está muy cerca de iniciar su reapertura. En 2019 Jácome dijo que la abriría en 90 días.
La conocida como “vieja cárcel” cerraba sus puertas como presidio en mayo de 1987. Desde 2001 es propiedad del Concello, que intentó convertirla en biblioteca o centro termal, y su última propuesta fue recibir la sede de la Universidad a Distancia (UNED). En 2014, se cubrió la fachada con mallas protectoras para evitar la caída de escombros. La última noticia al respecto del inmueble la daba Gonzalo Jácome en enero de 2023, cuando publicaba en redes sociales que el edificio tendría tres posibles usos: sede universitaria, museo con restaurante y zona de talleres o “pequeño hotel termal”.
El bar del Parque Miño, que permanece cerrado sin adjudicarse el servicio. Según la temporada, se ha convertido en una especie de refugio. Lo que fue en su momento un lugar de reunión y divertimento familiar, está ahora abandonado. El bar está cerrado y todo el parque no cuenta con un punto en el que tomar un refrigerio. Las protagonistas son las pintadas y el aspecto de abandono total y el desaprovechamienteo de otro punto atractivo y cercano al centro de la ciudad.
El bar de la cafetería del Jardín del Posío es otra de las concesiones que no están adjudicadas. Su bar y terrazas están cerradas desde 2021 para afrontar la reforma del parque completo y desde entonces no ha vuelto a reabrirse.
Se trata de otra concesión municipal que está en suspenso y su renovación está incluida en la reforma integral del emblemático parque, una actuación que cuenta con una partida presupuestaria en la modificación de crédito de 62,5 millones, pero que todavía tardará en ser una realidad.
La historia de este edificio, perteneciente inicialmente al arquitecto Vázquez Gulías, enredó a Francisco Rodríguez. Como alcalde, intentó adquirir el inmueble en 2010 para convertirlo en un centro de formación, pagando 420.000 euros a sus herederos. Los problemas llegaron cuando uno de ellos reclamó la extinción del acuerdo, y el Concello acudió a la justicia. Perdió 200.000 euros más, dado que el juez determinó que los vendedores no tenían el derecho de propiedad; pero nunca se recuperó la cantidad de compra. En 2017, aún en la oposición, Jácome declaró que “lo solucionaría en siete días”. Hasta hoy.
Jácome desmanteló la antigua Oficina de Turismo de Ourense, con la idea de plantear una cafetería en este local, pero no se llegó a plantear ningún servicio municipal nuevo. Esta oficina está ubicado en un lugar preferente, frente al Centro Cultural Marcos Valcárcel y en una zona peatonal en los bajos de los jardinillos Padre Feijoo.
Uno de los últimos proyectos destacados del último gobierno PSOE-BNG. Se presentó en 2008, y se esperaba que empezara a funcionar como escuela de prestidigitación en 2009. Se restauró el inmueble de la plaza de Ferreiría con una inversión de 400.000 euros, y cerró después. En 2014, ya con Jesús Vázquez como alcalde, se pretendía que funcionara como extensión del cercano centro cívico de Colón. En enero de 2019, el Concello cedió el edificio a la Diputación por un período de 25 años para que fuera el museo de los Bolechas, que tampoco abrió, por lo que el PSOE pidió en 2020 recuperarlo.
La historia del camping de Untes está ligada al conflicto que se vivió en la concesionaria del servicio, Aspanas Termal, que entró en concurso de acreedores en noviembre de 2015, lo cual afectó tanto al camping como al quiosco y de las termas de Outariz. En julio de 2017, el Concello, entonces encabezado por Jesús Vázquez, recuperaba la titularidad del espacio. Jorge Pumar, entonces edil de Termalismo, adelantaba que sería necesario hacer una serie de obras para solucionar el deterioro, algo que nunca se produjo.
En enero de 2018, se produjo el robo de cuatro camas y un calefactor, recuperados posteriormente por la Policía Local. En febrero del mismo año, la plataforma de afectados por el cierre de Aspanas Termal presentó una denuncia penal por la desaparición de materiales.
El Espazo Lusquiños da Mocidade de Ourense suma tres años cerrado y no se aprecia ninguna voluntad política por reabrir este centro cultural y de ocio que se había convertido en un punto de reunión de los más jóvenes. Se inauguró en 2015 y pronto se convirtió en un foro de creación musical y artística, en un centro promotor de la innovación y la creatividad.
Además de locales para ensayos de grupos que empezaban en la música, Lusquiños ofrecía material de ocio juvenil como son mesas de billar, biblioteca, futbolín y otras zonas de esparcimiento que hacían de este "espazo" un centro en el que la juventud con inquietudes podía desarrollarse y dar rienda suelta a su creatividad.
El “hermano” de A Chavasqueira ardió pocos días después del incendio que arrasó el espacio termal, pero la diferencia estuvo en que nadie se preocupó de recuperarlo. Se puso en marcha en diciembre de 2010 con una concesión de diez años otorgada por Jesús Vázquez. Su construcción había costado 290.000 euros, y esperaban obtener de la cafetería 3.500 euros anuales lo primeros tres años, y 4.000 los siete restantes. Se cerraba en enero de 2014 por los problemas de liquidez de la adjudicataria; y reabría en mayo de ese año como “La bull 2.0”, que solo duró hasta principios de 2015. Sin empresas interesadas en la gestión, ardió en julio de 2019. A diferencia de A Chavasqueira, el Concello no ha presentado ningún proyecto de restauración pese a la promesa de Jácome de hacerlo en 2022.
Presupuestado inicialmente en 8,5 millones de euros, se llegaron a invertir dos en la infraestructura base del edificio, pero las obras quedaron sin concluir. Paraban en 2012 y nunca se retomaron, y en enero de 2023 se detectaron okupas en el edificio.
Del derribo de la estructura se empezó a hablar en marzo de 2021, cuando el secretario de estado de Transición Ecológica, Hugo Morán, afirmaba que se trabajaba en un proyecto de derribo. Jesús Vázquez, senador en aquel momento, pedía que se coordinaran con el Concello y la Xunta. El derribo se ha anunciado y reclamado varias veces desde entonces, pero la estructura sigue en su emplazamiento. No se conoce el uso que tendrá la parcela una vez se tire el edificio, que tiene como requisito que el Concello ceda la parcela.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
GUERRA POLÍTICA LOCAL
Taboadela y Barbadás chocan tras un obradoiro frustrado
ROBOS DE COBRE
A la caza del “oro rojo” en Ourense
PUNTOS CRUCIALES
Imágenes aéreas | Un recorrido aún sobre plano