Sr. Corrales, cómico: “En este país parece que los políticos trabajan para los humoristas”

ENTREVISTA

El reconocido humorista Sr. Corrales será el protagonista del Foro La Región del próximo viernes.

Sr. Corrales, protagonista del próximo Foro La Región.
Sr. Corrales, protagonista del próximo Foro La Región.

El reconocido humorista Sr. Corrales será el protagonista del Foro La Región del próximo viernes. Con más de dos décadas de carrera profesional, es especialista en todo tipo de eventos corporativos y, actualmente, ejerce como conferenciante motivacional. La propuesta “Motivacción”, con la que llega al Foro La Región, trasmite desde el humor mensajes esenciales para conseguir encender la chispa de la motivación en cada uno de los asistentes.

Pregunta. ¿Cuándo, cómo y por qué decide uno hacerse humorista?

Respuesta. Desde niño soñé con hacer reír. Ya de pequeño disfrutaba poniéndome las corbatas que había en casa e improvisando delante del público más especial: mi familia. Tengo que decir, que mi carrera profesional comenzó tarde, a partir de las doce de la noche. Siempre me ha atraído el humor, pero mucho más profundamente de lo que se pueda pensar. Quiero decir que está bien hacer reír a alguien, porque la risa sana, la risa cura, la risa es vida. En definitiva, la risa lo es prácticamente todo para mí en esta vida. Empecé como todo el mundo en modo amateur, un poco como hobby, pero ese camino me fue llevando hasta la profesionalización. Y así llevó casi 30 años en esto del mundo del humor.

P. Pero no se detuvo solo en el papel de humorista, también imparte conferencias.

R. Es que el humor es, a mi parecer, la mayor y mejor herramienta que existe en comunicación. De hecho, a mí me abrió las puertas del segmento de los eventos corporativos como son las convenciones, reuniones, cenas de empresa o entrega de premios. El humor bien trabajado en este tipo de actos, se convierte en la llave perfecta para mantener la atención del público, ya que cuando te ríes, recuerdas mucho más el mensaje. A veces, en este tipo de foros o reuniones, se trabaja con otro tipo de oradores que dan una ponencia más densa y no se utiliza el humor que es un magnífico disipador, un balón de oxígeno para estos actos.

P. ¿Es lo mismo humor que comedia?

R. Para mí el humor es una cosa muy seria. La diferencia es que el humorista hace pensar y el comediante hace reír. Es decir, que el comediante o monologuista, como se dice en España, solamente tiene que la función de hacer reír y todo lo que haga para conseguirlo está bien hecho si el fin es la risa del público. Pero el humorista no solo hacer reír al público, sino que también le hace pensar y reflexionar.

P. ¿Cree que hay temas que no deberían tratarse en la comedia? ¿Se pone usted algún límite?

R. Vivimos en un momento en el que la broma se toma en serio y lo serio se toma en broma. Hoy en día, nos tomamos a los humoristas demasiado en serio. Si te digo la verdad, yo soy muy poco valiente en este aspecto. Al trabajar en el segmento corporativo, no trato tantos temas tabú que pueden llegar a incomodar al público. No hablo de política, religión, sexo, monarquía, que son los temas más delicados, ni tampoco utilizó palabras malsonantes ni lenguaje soez. Respeto a los colegas de profesión que hacen ese tipo de humor, digamos más ofensivo e hiriente, pero yo trabajo con el humor como herramienta, no como fin, y por eso prefiero no incomodar. Sí que hay momentos donde puedo llegar a pisar esa delgada línea, pero nunca la sobrepaso. No me gusta la palabra autocensurar, pero sí me pongo límites para no incomodar al asistente. Tampoco soy amigo de esa nueva vertiente del humor en la que la mitad del espectáculo la hace el público porque al humorista le da por subir a un espectador al escenario.

P. ¿Ha perdido el humor capacidad de hacer reír debido a lo políticamente correcto?

R. Creo que ahora vivimos una situación en la que la gente tiene la piel muy sensible. El humor tiene su truco y su trabajo detrás. Siempre vas a tocar una temática. Por ejemplo, si yo hablo de fontaneros y hay un fontanero entre el público, pues a lo mejor el hombre se siente referenciado y no le gusta. Yo he conocido a la anterior generación de humoristas y te puedo decir que ahora mismo el señor Arévalo, que en paz descanse, estaría pendiente de juicio o en la cárcel porque hacía chistes de mariquitas o porque hablaba de política. Es prácticamente imposible no ofender a nadie si haces humor. En este sentido, opino que todos deberíamos ser un poco más amplios de miras. Entiendo que ahora existe una nueva rama del humor que es un mucho más delicada, y aunque yo no trabaje esa rama, la respeto porque tiene su público y de hecho llena teatros haciendo ese tipo de humor.

P. ¿Es la España actual un buen país para reírse de sí mismo?

R. Lo es. El humor español está en top 3 mundial. Tenemos muy buenos profesionales y tenemos una herencia muy buena. Además, yo soy de los que cree que lo mejor está por venir y el humor nunca nos va a faltar. Y eso que en España reímos de manera diferente según de dónde procedemos, pero es que somos un país fantástico para reírnos de nosotros mismos. Cada día leemos cosas acojonantes en los periódicos, de esas que nos hacen preguntarnos, pero ¿de verdad esto ha pasado? Yo nunca hablo de política, pero en este país parece que los políticos están trabajando para los humoristas porque no dejan de darnos contenido muy divertido.

P. Si nos vamos a la otra pata de sus contendidos, nos encontramos con las conferencias motivacionales como “Motivacción”, propuesta que trae al Foro La Región. Sin entrar en muchos espóilers, ¿qué se va a encontrar el público asistente?

R. Mi propuesta va a durar una hora y media, tiempo en el que trataré tanto la motivación como la desmotivación de una manera más bien teatral. Hablaré también de la actitud frente al trabajo y de cómo lo que nos rodea influye en nuestra capacidad de motivación. El humor va a ser el vehículo de la conferencia y apelaré mucho a la sonrisa que, para mí, es como una llave maestra que abre el corazón de cualquier desconocido, es un idioma universal.

P. Le hago la última. Maestro de ceremonias, humorista, presentador, amenizador… ¿Le queda algún palo por tocar o con esto ya llega?

R. Le doy casi a todo porque eso significa que hago nada bien. Siempre queda algo por hacer. Yo soy de los que opino que el mejor evento o la mejor conferencia está por llegar. Es verdad que en estas casi tres décadas de profesional, he vivido actuaciones memorables que estarán siempre en mi retina, pero siempre pienso que queda algo más. El humor, que es la magia de la palabra, hace que el directivo que me contrata me plantee retos y eso es lo que me queda por hacer.

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