Darleany Pernía, entró en Europa en una gira y se ha afincado en la ciudad

LA NUEVA OURENSANÍA

“Salí en junio por el aeropuerto de Maiquetía en busca de materializar un sueño, conocer el mundo y que el mundo conozca mi voz”, expliica esta venezolana, que comparte su Instagram al conocernos en persona.“Soy la única Darleany en el ciberespacio”, comenta.

Miriam Blanco/ Marta Vázquez
Publicado: 08 nov 2024 - 07:30
LA NUEVA OURENSANÍA | Darleany Pernía

¡Luces, cámara, acción! La conocimos con mochila a cara lavada y parecía una turista latinoamericana, graduada de bachillerato. Quedamos con ella días después y ¡tachán!, comienza el espectáculo, Darleany Yetsey Pernía Briceño ha nacido para el mercado del show, la música y el arte. Luce un ‘rouge’ fantástico en los labios, que le da color, pero también le echa unos tacos, aunque más mayor le hacen sus palabras, que va hilando como maestra de ceremonias, se nota que el medio, lo domina desde hace años. “Hice un programa matutino de radio que se llamaba ‘Un buen día’, una hora de lunes a viernes durante un año”, confiesa, pero no solo de ahí le vienen sus tablas. Cursó estudios musicales y lleva desde adolescente ejerciendo en escenas, ferias y plazas.

Nació en San Juan de Colón, “la ciudad de las palmeras”, describe Darleany, “parte de un lugar montañoso, cordial, de gente maravillosa”, aclara. “Soy artista, cantante y violinista, también he sido formadora académica musical desde los dieciséis años”, añade. “En el récord Guiness de la orquesta más grande del mundo, de la que hice parte, la segunda delegación más grande fue la nuestra, somos bastante movidos”, presume Darleany de su región, el Estado Táchira.

Tiene veintidós años, entró en Europa con una gira y en Ourense decidió afincarse. “Salí en junio por el aeropuerto de Maiquetía en busca de materializar un sueño, conocer el mundo y que el mundo conozca mi voz”, enuncia. Grandes palabras, mejores intenciones.

Deja atrás a sus papás y su perra Pili y tras mucho baile acaba en Mariñamansa. Estaba ella de animadora oficial de la expo Táchira, un multitudinario encuentro para emprendedores, y viene un espontáneo y le ofrece dar la vuelta al mundo. “Yo no presté mucha atención porque hay muchos charlatanes en la vida”, confiesa. Y resultó que el vendedor de sueños no era ningún colgado.

“Hicimos una colecta en mi pueblo, ¡que allá se dice vendimia!, con el espónsor de cerveza Polar, y recaudamos fondos para este viaje”, explica. Cuenta Darleany que recibió un gran apoyo del por entonces alcalde. “El día que yo llegué a Ourense, lo metieron en la cárcel”, comenta con tristeza. Entendemos por su mirada, que el hombre no debía hacer buenas migas con los dirigentes venezolanos.

Gira europea

“Estuvimos en ‘The future of nations’, en Italia, gané ese primer concurso, y luego en Bielorrusia, en el ‘Slavianski Bazaar’, uno de los festivales más antiguos de este lado del mundo”, explica. “Fui la primera venezolana de la historia en participar”, apunta. En Barcelona enganchó con el Ensamble Tepuy, una formación de música tradicional venezolana. Confiesa que vio negro lo de volver a su país tras las elecciones y unos amigos afincados en Ourense le animaron a quedarse de este lado del océano.

Le preguntamos por semántica de su tierra y nos comparte un proverbio simpático. “El cachicamo diciéndole al morrocoy conchudo”, que viene a ser le dijo la sartén al cazo, pero aplicado a una reyerta de dinamismo entre armadillo y tortuga. En esas anda Darleany Pernía, tratando de que la vida sea ágil, aunque es consciente de que la burocracia implica un tiempo que la separa de los escenarios.

Da gusto ver cómo Darleany se esmera por acabar largas frases sin perder el hilo, ordenando sujeto, verbo, subordinadas y predicado. Así funciona la mente de la comunicadora, quien es un deleite escuchar, ¡y ver! haciendo trompetillas, ‘boca chiusa’ y sonido ‘fried’. Todo ello son posturas de la mandíbula y cavidad bucal para cuidar que ni graves ni agudos se le ‘escangallen’. “La voz se cansa, no somos todo cuerpo glorioso”, dice la artista a la par que comparte un brebaje arregla-cuerdas, “infusión con miel, limón y ajo”.

“Prefiero paso a paso que poco a poco, el primero avanza, el segundo se estanca”, comparte sobre proverbios, cuando le animamos a hacerse un hueco en España. Empecemos, pues, por Galicia, en concreto por las tierras ourensanas. A todos los que leen y escuchan, que aquí lo decimos claro, habrá que ‘botarlle un pé’ a las piezas de esta moza para que ella pueda expresar su arte.

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