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ENERGÍA NUCLEAR
El crecepelo atómico, el reloj de los técnicos atómicos, la estilográfica atómica, la estación termal de mayor radioactividad de la península… A mediados del siglo XX España vivía un idilio con la energía nuclear, una realidad que llegaba a todos los rincones del país y que los medios de comunicación contribuían a difundir. El descubrimiento de la fisión nuclear en 1938 y el posterior desarrollo de la bomba atómica en la década de 1940 anunció una nueva era. Surgieron en la vida diaria múltiples productos y aplicaciones que utilizaban el recurso de “atómico” como un reclamo publicitario. Ourense no fue ajena a esta moda y en La Región se anunciaban algunos de estos artículos.
La profesora de la Facultad de Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra, María Elena Aramendía Muneta, ha realizado una investigación sobre esta tendencia que acaba de ser publicada en el “Journal Of Historical Research of Marketing”. El estudio lleva por título “El poder de la persuasión: explorando la relación entre publicidad y energía nuclear en España” y en él analiza la publicidad que aparece en los diarios españoles a mediados de los años 50.
Uno de estos anuncios publicitarios -destacando las bondades de lo “atómico”- lo encontró en La Región, en diferentes fechas y publicado a lo largo del año 1949. El que se reproduce en esta página corresponde a los “Lápices atómicos” que se ofrecían “con uno o dos colores” y cuyo precio era 10 pesetas. Elena Aramendía explica que este tipo de productos los ha visto también anunciados en otros periódicos de distintas provincias, pero en este caso había dos diferencias respecto al resto de España. “Ourense ha sido el único caso que me he encontrado que ofrecía lapices atómicos, ya que en el resto del país lo que se comercializaban eran plumas estilográficas y bolis atómicos”. La otra diferencia es que mientras en otras ciudades el comprador tenía que dirigirse a una dirección postal en Madrid, en el caso de Ourense los productos se podían adquirir en la misma ciudad”.
Esta pasión por la energía nuclear alcanza su clímax en el caso de productos como el crecepelo “Pilormone”. Se trata de un anuncio publicado en el Diario de Barcelona donde la empresa explica que gracias a la combinación de isótopos radiactivos habían descubierto el secreto que rodea el metabolismo y el crecimiento del cabello asegurando que su aplicación permitiría recuperar el cabello en tan solo 60 días. Afortunadamente, solo se trataba de un recurso publicitario.
La profesora de la Facultad de Económicas también expone el caso del balneario de Alhama de Aragón Termas Pallarés que se publicitaba como “la estación termal de mayor radioactividad de la Península”. En algunos casos, esta terminología ha llegado a nuestros días con empresas que hasta muy recientemente han continuado utilizando este recurso como un aliado de las ventas. Blanco Nuclear continúa en el mercado -tanto como marca de empresa como marca comercial- especializada en el lavado de la ropa.
Aramendía Muneta concluye exponiendo que este “furor atómico” fue un elemento de marketing muy poderoso durante varias décadas para impulsar las ventas y que se extendió por todo el país y por todo tipo de productos para facilitar su comercialización.
María Elena Aramendía llegó a elaborar este artículo sobre la publicidad y la energía nuclear cuando estaba preparando un estudio sobre el proyecto “Átomos para la paz”, una iniciativa del entonces presidente de EEUU, Dwight D. Eisenhower, quien promocionaba la energía nuclear con fines pacíficos en todo el mundo. “La España de Franco estaba aislada en el contexto internacional y vio en la apuesta por la energía nuclear una forma de acercarse a EEUU, pero también de adquirir una fuente de energía relativamente barata e inagotable”, explica la profesora de la Universidad de Navarra. “Además, ahora sabemos que la España franquista había diseñado la construcción de una central nuclear en cada provincia española, algo que finalmente no pudo conseguir”. Aramendía Muneta también recurre al archivo de La Región para recordar que la exposición de “Atomos para la paz” recaló en Ourense. “Fue en la Casa Sindical en el año 1955 tal y como recogía en su edición del 17 de noviembre el diario La Región”. La exposición constaba de treinta paneles expositores y películas explicativas.
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