Expertos auguran el regreso del oso pardo a la provincia
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La Sociedade Galega de Historia Natural constata desde 2015 su presencia en el Macizo Central
Expertos e investigadores han recibido con alegría y optimismo las imágenes captadas por parte del equipo de la película "Montaña ou Morte", producida por Felipe Lage para Zeitun Films y dirigida por Pela del Álamo, de un ejemplar de oso pardo en el Parque Natural de O Invernadeiro. "La noticia es estupenda, fantástica", declaraba Fernando Ballesteros de la Fundación Oso Pardo (FOP), una entidad que desde 1992 desarrolla su labor en los campos de la conservación y restauración de hábitats de elevado interés para la especie, el seguimiento de la población osera, la investigación aplicada a la gestión, la lucha contra el furtivismo o la formación y educación ambiental.
El biólogo y coordinador de proyectos de la fundación achaca la presencia de este ejemplar en territorio ourensano al proceso de recuperación desarrollado en la Cordillera Cantábrica y, en especial, en la subpoblación occidental que se extiende desde los Ancares lucenses y leoneses hasta la zona central entre León y Asturias, donde se estima que residen 280 ejemplares (datos de 2018). "Aunque aquí nunca llegó a desaparecer del todo, en los últimos años cuando hemos dejado de perseguirlos, se ha dado un crecimiento y dispersión o expansión de la especie, esta última protagonizada por los machos jóvenes", explica Ballesteros, quien no descarta que el oso pardo detectado en O Invernadeiro proceda de O Courel (Lugo), donde la especie está ya asentada, o bien del oeste, de León o norte de Zamora. Hace ahora un año se registró el primer oso pardo en 180 años en el vecino Parque Natural de Montesinho (Portugal).
Discreción
Serafín González Prieto, presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), asegura que no es la primera vez que se tiene constancia de la presencia de un ejemplar en el macizo central ourensano. "Es la primera vez que alguien lo ve y hace tanto ruido. Hace cinco años que tenemos indicios de huellas y alguna persona también nos trasladó que lo había visto", asegura, justificando la "discreción" para no frustrar el asentamiento en la provincia. "Esto pasa con esta especie y con otras de la flora y fauna. Cuando las detectamos, no hacemos publicidad velando por su conservación", matiza. La reacción y relación con la población local y la adopción de medidas de concienciación será clave para que se puedan seguir viendo ejemplares por el macizo central ourensano. "Una vez que se ha levantado ‘el oso’, la Xunta debe hacer una doble labor de sensibilización a las personas vinculadas al territorio (comuneros, apicultores, ganaderos, cazadores,…) y también aplicar mecanismos de compensación de daños rápido", insistía González Prieto.
Ballesteros, quien subrayó que este año se han confirmado ya cinco o seis registros de la presencia de osos pardo en suelo ourensano, mantiene que O Invernadeiro o Peña Trevinca, al igual que O Courel, son emplazamientos "muy propicios" para su asentamiento al combinar la riqueza ambiental con una escasa presencia humana. "Hace 150 años o menos, era un habitante permanente del territorio. El futuro de la montaña ourensana será con oso pardo", concluye.
Potencial como atractivo turístico del medio rural
La Fundación Oso Pardo estima, en función del último censo de hembras y sus crías de 2018, en 380 los ejemplares asentados entre la Cordillera Cantábrica y la zona de los Pirineos "con un crecimiento anual del 10%", matiza Fernando Ballesteros, quien cree que esta cifra tiene que crecer un poco más para dejar de estar en peligro de extinción. La salida de la lista roja dependerá de dos factores: el social y el ecológico. En este sentido, desde la Fundación Oso Pardo llevan tiempo trabajando a través de proyectos Life en O Courel (Lugo), con el objetivo de ejecutar acciones de mejora del hábitat, pero sobre todo de información a la población para vincular la presencia de osos al desarrollo del rural. "Hablamos con los cazadores para que vean que el oso no representa un problema para la actividad cinegética; con los apicultores, para ver fórmulas de protección para las colmenas, y con la gente del turismo, porque el oso tiene un potencial muy importante. En este sentido, la montaña de Ourense podrá ser un referente", apunta Ballesteros.
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