La fotografía analógica, en auge en Ourense: “Apenas nos quedan carretes”

El negocio de la fotografía analógica acumula subidas continuas de ventas en la ciudad de Ourense, teniendo al público joven como su principal consumidor. La alta demanda en todo el país ha obligado a colgar el cartel de “agotado” en más de una tienda.

Belén Villar, dueña del estudio fotográfico Foto Villar. MIGUEL ÁNGEL
Belén Villar, dueña del estudio fotográfico Foto Villar. MIGUEL ÁNGEL

La cámara de carrete se ha vuelto a poner de moda, sobre todo entre los más jóvenes. Este auge de la fotografía retro ha inundado el panorama actual desde hace unos años, llegando a agotar existencias de carretes, cámaras de usar y tirar y toda clase de materiales de este tipo de fotografía. Beatriz Méndez, dueña del centro de fotografía Josbe de la Calle Santo Domingo, asegura que durante los veranos de 2021 y 2022 “estuvieron agotados los carretes a nivel nacional”.

La misma Beatriz muestra la estantería de su tienda señalando que sólo le quedan “10 o 12 carretes” y que las cámaras de un solo uso también sufrieron la misma suerte. Considera que esta moda tiene su explicación en que “los jóvenes con la fotografía analógica buscan la no inmediatez, tener que esperar al revelado”. Incluso confiesa que se agotan hasta los carretes caducados, siendo comprados por jóvenes que buscan la clase de efecto distorsionado que dan éstos.

Cruzando el céntrico Parque de San Lázaro, en la Calle Xaquín Lorenzo, se encuentra Foto Villar, un establecimiento histórico de fotografía que lleva abierto desde los años 30 y dos años en su ubicación actual. Cuando se le pregunta a Belén, la dueña del negocio, por los carretes, comenta impresionada: “No nos quedan carretes”. La vuelta a lo analógico también ha conquistado a sus clientes, los cuales acuden semana tras semana a revelar sus fotografías y a comprar material para sus cámaras fotográficas.

Belén señala una montaña de sobres que se apilan detrás del mostrador, que corresponden a todos los revelados realizados en estos últimos dos años. Ella misma se sorprende de la fuerza de esta tendencia, que choca con la subida de precios de estos materiales: “Antes un carrete de 24 fotos costaba sobre 5 euros y ahora no encuentras nada por menos de 12 euros”. A su vez, nos deja claro que el artículo más vendido en su estudio fotográfico, y en varios de la zona, son los carretes de película de 35 milímetros.

Este aumento de ventas en las tiendas de material fotográfico ourensanas también se refleja en las aplicaciones de venta de aparatos de segunda mano. En estos rincones de internet podemos encontrar cámaras de hace 25 años, o más, por precios que oscilan entre los 30 euros y los 300 euros, o incluso 600 euros, dependiendo del modelo y el estado en el que se encuentren. “A lo mejor se compran la máquina y no saben si funciona. Vienen con ella aquí, no funciona y nadie te puede arreglar eso hoy en día”, señala Belén.

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