GUERRA POLÍTICA LOCAL
Taboadela y Barbadás chocan tras un obradoiro frustrado
Los jóvenes de la comunidad gitana de Ourense están cada vez más concienciados de la importancia de no abandonar los estudios. Ayer, un gran grupo se reunió en el Centro Cultural Marcos Valcárcel para escuchar el testimonio de tres referentes: dos chicos y dos chica que están cursando ciclos de Formación Profesional, y que se plantean acceder a la Universidad.
La actividad, organizada por la Fundación Secretariado Gitano (SFG), sirvió como aliciente para los usuarios del programa “Promociona”, que actualmente están tratando de obtener su título de la ESO.
Érika dos Anjos (20 años) quiere ser física. Actualmente, está estudiando el ciclo de Instalaciones Térmicas y Fluidos, pero su objetivo es acceder a la Universidad al terminar. “Me acuerdo de estar en la ESO y querer dejarlo. Me vi sola, me faltaban referentes. Quiero que los más pequeños puedan ver en mí un ejemplo”, asegura. “En mi familia nadie estudiaba. Ser la primera es un acto de valentía, pero hay donde apoyarse”, indica.
Por su parte, Manuel Romero (20 años) va a ser integrador social. Ya está estudiando para ello. Relata que en el colegio no tuvo un éxito instantáneo: “En el colegio aprobaba poco a poco, estaba desubicado. Pero cuando llegue al instituto me entraron ansias de estudiar, de ser alguien”, explica. Así, se topó con una orientadora que no hizo más que alentarlo: “Me llamaba todas las semanas y me alzaba para arriba. Empecé a sacar buenas notas y me saqué los cuatro años de golpe. Me quedé en shock al ser un niño gitano y conseguirlo”, dice.
Su familia le apoyó en todo momento, le animaron a hacer lo que ellos no habían podido. Con ese refuerzo, cursó con éxito bachiller. Al terminar, se planteó una carrera pero se decantó por el ciclo de Integración Social. “Así podré ayudar a gitanos como nosotros”, señala.
Otro de los referentes fue Christofer Jiménez (29 años), que ya está trabajando tras especializarse en lo que le gustaba. “Yo nunca tuve un trato diferente, no quería discriminación positiva”, indica. Jiménez cursó la ESO y se metió en un ciclo para ser administrativo. Estudiándolo, se dio cuenta de que no era lo suyo y lo dejó. Se puso a trabajar de camarero y albañil, pero tampoco le apasionó.
Entonces, optó por la tecnología, un mundo que le apasionaba desde pequeño. “Me seleccionaron en la FSG y estoy trabajando. Mientras hago el ciclo medio. Quiero transmitir mi ejemplo, que nunca es tarde y que escoger lo que a uno le apasiona es la clave para triunfar”, reflexionó.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
GUERRA POLÍTICA LOCAL
Taboadela y Barbadás chocan tras un obradoiro frustrado
ROBOS DE COBRE
A la caza del “oro rojo” en Ourense
PUNTOS CRUCIALES
Imágenes aéreas | Un recorrido aún sobre plano