Piñor esconde un juego medieval en su iglesia

Patrimonio

Un aficionado al patrimonio halla un alquerque, el precedente de las damas

El musgo de la iglesia de Piñor ocultaba un juego de mesa medieval

La iglesia de San Lorenzo de Piñor (Barbadás), que data del siglo XVI, escondía entre el musgo de sus columnas un pasatiempo medieval: un alquerque, el juego considerado como el antecedente de las damas, en las que hay que hacer líneas de tres fichas para ganar al contrincante. Javier Torres, un aficionado a “cazar” tesoros patrimoniales, halló el alquerque en una visita al templo. “Lo encontré dando una vuelta por el cementerio, en un contrafuerte de la iglesia. Vi que había unas muescas con liquen y hablando con especialistas me confirmaron que era un alquerque”, dice Torres, que en noviembre de 2020 encontró un lagar rupestre entre los concellos de Ourense, Amoeiro y Punxín. No existían referencias anteriores de este elemento patrimonial.

Los molinos

La Asociación para la Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal) señala que se trata de un alquerque de nueve -los hay de tres y de doce-, también llamado “juego de los molinos” porque consiste en hacer “molinos” o “líneas de tres fichas” para ganar. “La de Piñor era una iglesia románica y las piedras se reutilizaban en reformas, así que la reutilizaron y la colocaron allí. Son las damas antiguas, era un pasatiempo de los medievales de los monasterios, catedrales… La forma que tenían de divertirse”, dice el responsable del hallazgo. Apatrigal documenta juegos similares en la provincia en la Catedral de San Martiño, en la ciudad, y en Santa María de Augas Santas, en Allariz. “En los sitios medievales con cierta importancia había esos juegos”, añade Torres.

Desde Apatrigal apuntan que el alquerque se reutilizó en la parte baja de una pilastre de la iglesia. Las medidas de los cuadrados son de 24, 15 y 8 centímetros, con surcos de 2 centímetros de ancho. Ahora toca realizar trabajos de catalogación y estimar la fecha del hallazgo de un juego cuya primera mención aparece en el siglo X, en “El libro de las canciones” de Abu’l-Faraj al-Isfahani.

Javier Torres define su pasión por el patrimonio como “mera afición”. “El pasatiempo de mucha gente es localizar alquerques, petroglifos, tumbas medievales… Y si hablamos de tesoros patrimoniales, la provincia está plagada de ellos”, reivindica.

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