La hamaca o la jaula, dos realidades muy distintas para algunos perros en Ourense

OCIO DE LUJO O PROTECCIÓN Y ACOGIDA

Varios perros de Ourense vivieron un verano diferentes durante las vacaciones. Unos tuvieron la oportunidad de "desconectar" con sus familias o hasta en hoteles caninos. Otros siguen en las perreras o centros de protección de animales esperando una oportunidad

Publicado: 16 sep 2024 - 07:10 Actualizado: 16 sep 2024 - 12:31
La realidad de los perros ourensanos, entre hoteles y perreras

En 2023, la provincia de Ourense cuenta con más de 92.000 mascotas censadas, muy por encima de, por ejemplo, los 35.700 niños y adolescentes. Tener un animal de compañía supone una responsabilidad a veces difícil de gestionar y que puede acabar con un estilo de vida o un destino muy distinto.

Los animales de compañía suponen casi el 50% de la población en varias localidades. Por ejemplo, en Verea cada mascota toca a 1,1 habitantes; y eso que en estas cuentas no suman algunos de estos animales por no figurar en el censo.

El acompañamiento que proporcionan en un mal momento o las ganas de los más pequeños de la familia en una celebración de cumpleaños o por Navidad son motivos que pueden llevar a las personas a acoger a una mascota. Pero cuando las condiciones cambian, llegan las vacaciones o los fines de semana y no pueden hacer vida con sus dueños, los animales dejar de ser ese complemento perfecto. La suerte que corran puede ser diametralmente opuesta. Es el caso de varios perros en la provincia de Ourense. Visitamos un hotel preparado para ellos y también un centro

Un hotel por y para ellos

Un momento crítico es cuando llegan las vacaciones, una escapada de fin de semana o una época en la que convivir con las mascotas se vuelve cuesta arriba. En estos casos los hoteles caninos ven disparada su demanda.

Es el caso de Bichiños, un "campamento para perros" ubicado en Coles, Ourense, donde los perros disfrutan de todo tipo de comodidades y compañías. "Están en libertad todo el día, lo que les permite disfrutar de todas las instalaciones a su antojo y siempre rodeados de compañeros", declara Yolanda Gómez, una de las trabajadoras.

Los perros, sobre las tumbonas del hotel Bichiños.
Los perros, sobre las tumbonas del hotel Bichiños.

Es un entorno pensado para que también ellos vivan unas vacaciones especiales, con arenero, piscinas o hamacas, donde se relacionan con peludos como ellos... o similares: "Por precaución no podemos dejar un chihuahua de kilo y medio con un boyero de 70 kilos. Jugando podrían pisarse".

"Muchos nos dicen que se lo está pasando mejor el perro que ellos mismos", declara Yolanda Gómez

Durante la estancia, los responsables del alojamiento se comunican con los dueños a través de mensajes vía WhatsApp. El objetivo es informar permanentemente de cómo está la mascota, enviando fotos, vídeos...: "Muchos nos dicen que se lo está pasando mejor el perro que ellos mismos", explican.

Yolanda asegura que el hotel tiene clientes con diferentes necesidades, desde los que dejan allí a sus animales durante las vacaciones a los que utilizan el "servicio de guardería" durante un día de desconexión o de trabajo, y por la noche vuelven a por ellos, a veces, incluso acicalados después de pasar por la peluquería del centro.

Uno de los perros, en la piscina en Bichiños.
Uno de los perros, en la piscina en Bichiños.

¿Y si el dueño no vuelve a por él?

En el complejo, priorizan a los caninos más habituales a la hora de otorgar las plazas durante las vacaciones de verano, Semana Santa o Navidad: "La estabilidad que proporcionan los que ya están habituados a venir “al cole” le trasmite tranquilidad al nuevo", asegura.

El perfil de quien acude a Bichiños es alguien "que le cuesta separarse de su animal", y que busca para él el mejor cuidado. Sin embargo, hay excepciones en las que el dueño no regresa a por su mascota, abandonándola: "Es raro que no vuelvan a por él. Los perretes tienen que estar chipeados, firman un contrato de servicios, por lo que abandonarlo conlleva una denuncia con sus consiguientes consecuencias".

El sofá mullido y el frío cemento, separados por una pizca de suerte

Solo unos pocos kilómetros separan Bichiños de la Arume, una protectora de animales que ejerce en la perrera de O Carballiño, donde alberga a más de 60 perros con una estancia que bien poco se parece a los primeros afortunados.

"Cada vez hay más que son entregados con una justificación, como que el dueño se muere o gente mayor que no se puede hacer cargo de ellos por salud", asume Bea, de Arume

Desde hace años, Bea pelea porque cada perro que llega al lugar tenga una vida digna, aunque sea alejado de los lujos. Esta asociación se hace cargo especialmente de cachorros sin padres, abuelos o enfermos. "El 90% de los perros son abandonados, pero cada vez hay más que son entregados con una justificación, como que el dueño se muere o gente mayor que no se puede hacer cargo de ellos por salud".

Uno de los perros que acoge el Refuxio da Medela, en O Carballiño. (Foto: Sandra Iglesias)
Uno de los perros que acoge el Refuxio da Medela, en O Carballiño. (Foto: Sandra Iglesias)

Con la llegada del verano, el número de animales que llegan a esta perrera asciende exponencialmente, nos cuenta Bea. Y es que es "sin duda" la peor estación del año, porque la gente está de vacaciones y abandona o, en su defecto, no adopta, y porque es la época en la que nacen más cachorros.

Además, el calor aumenta su malestar, empeora su salud y sus defensas se vuelven más vulnerables: "Muchos llegan sin ninguna oportunidad por los virus y los parásitos".

El motivo para no tirar la toalla

Operaciones, cuidados, material... y "la mayor parte" acaba siendo financiada por los voluntarios. Bea, como muchas otras trabajadoras, relata que "hay veces que te dan ganas de tirar la toalla" porque la gente "no nos entiende, nos exige... y no llegamos".

Algunas jaulas cuentan con un suelo de tierra. (Foto: Sandra Iglesias)
Algunas jaulas cuentan con un suelo de tierra. (Foto: Sandra Iglesias)

Sin embargo, la satisfacción de ver cómo acaban socializando entre ellos, las recuperaciones físicas de unos o las muestras de cariño de otros les hacen seguir adelante: "Celebramos pequeñas cosas, como que un perro duerma por primera vez en una cama o que nos venga a recibir a la puerta".

El momento de la adopción: las verdaderas vacaciones

"Pasan de no tener nada a tenerlo todo", resalta Bea

Pero si hay algo que hace feliz a quienes luchan por sacar adelante a estos animales es el momento en que les llega una oportunidad. Bea, emocionada, asegura que es "súper especial": "Pasan de no tener nada a tenerlo todo".

Las trabajadoras de Arume abrirían "una botella de cava" cada vez que uno de estos animales descubre la vida de verdad, aunque pueda resultar ligeramente difícil separarte de un perro que has visto crecer, recuperarse y salir adelante.

Así, estos canes no empiezan sus vacaciones de verano, sino que arrancan a vivir una vida plena. "Los perros no tienen miedo de perrera, pero llegan aquí y no conocen nada, solo escuchan ladridos. Cuando sales dices: ¡Por fin!".

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