El hijo del matrimonio muerto en Taboadela, otra vez el principal sospechoso

INVESTIGACIÓN

La Guardia Civil centra la investigación en él tras descubrir nuevas pruebas en los últimos meses

Redacción | Ourense
Publicado: 28 jul 2020 - 08:06 Actualizado: 28 jul 2020 - 14:36
José Miguel Martínez Campos, en la detención en el 2011 (ARCHIVO).
José Miguel Martínez Campos, en la detención en el 2011 (ARCHIVO).

José Miguel Martínez Campos , el único hijo varón que tenía el matrimonio asesinado el 25 de abril del 2009 en Amendo (Taboadela), José Martínez (65 años) y María Teresa Campos (63), vuelve estar en el foco de los agentes del equipo de homicidios de la Unidad Orgánica de la Policía de la Guardia Civil. Los agentes lo consideran el principal sospechoso de la muerte de sus padres. Su madre presentaba dos disparos en la cabeza, que recibió cuando le daba de comer a las gallinas en el corral del patio y huerta de su vivienda. El cadáver de su padre estaba a menos de tres metros. Presentaba un orificio de bala que le perforó el cuello.

José Miguel Martínez Campos tenía entonces 39 años y, según fuentes policías, no mantenía una relación fluida con sus padres, que tenía otra hija. Y fue esta la que los encontró muertos cuando acudía a comer con ellos, junto con su marido y una niña de corta edad.

La Guardia Civil detuvo en dos ocasiones a Martínez Campos. La primera seis meses después del doble crimen. La segunda dos años más tarde, pero en ambas, tras pasar por la prisión de Pereiro de Aguiar, quedó en libertad ante la falta de pruebas que lo incriminen.

Los agentes continuaron con las pesquisas y en los últimos meses, tal y como dio a conocer ayer La Región, reabrieron la investigación. Los agentes revisaron todo el material intervenido, pero en esta ocasión utilizando tecnologías de análisis criminal de las que entonces no disponían. El arduo y complejo trabajo realizado por los investigadores conllevó a, según fuentes policiales, a volver a situar a José Miguel Martínez Campos en el escenario del doble homicidio.

Once años después

Los investigadores se muestran en esta ocasión esperanzados en la resolución 11 años después del doble homicidio. El caso, del que se ocupó el Juzgado de Instrucción 3 de Ourense, está archivado, pero no prescrito, lo que implica que se podría reabrir si aparecieran nuevas pruebas incriminatorias.

Y los investigadores al parecer descubrieron más datos que aportar a las autoridades judiciales, aunque en la Comandancia de Santa Mariña continuaban ayer con las pesquisas, que se están llevando bajo secreto y sin desvelar ningún tipo de detalle.

La investigación afectó al mismo pueblo de Amendo (Taboadela), Ourense, Maceda, Allariz y Xinzo.

El matrimonio abatido a tiros había construido una casa, en la que tenían previsto pasar su jubilación tras trabajar fuera de la comunidad autónoma. Tras su muerte, José Miguel Martínez Campos y su hermana vendieron el inmueble, que en la actualidad está ocupado por otros inquilinos. Las pesquisas que llevó a cabo la Guardia Civil afectaron a todo el patrimonio de los fallecidos. Martínez Campos negó desde un principio haber matado a sus padres y dijo que no sabía manejar un arma de fuego.

Resolución de otro de sus casos: el tiroteo de un brigadista

La investigación que están llevando a cabo los agentes del grupo de homicidios de la Guardia Civil también sirvió para dar un impulso en la resolución de otro caso, el del tiroteo del brigadista de Cerdeira (Xunqueira de Ambía) Juan Carlos L.D., en la madrugada del 23 de septiembre del 2008.

La víctima regresaba a su domicilio desde su trabajo en el Servicio de Prevención de Incendios de Xinzo. El autor de los disparos lo esperó en una cuneta de la carretera -se parapetó tras sacos de patatas- y le disparó a bocajarro, alcanzándole las balas en la íngle, pecho, abdomen y una de las piernas. Tras ser socorrido (sobrevivió al ataque), la Guardia Civil centró la investigación también en José Miguel Martínez Campos, que entonces era compañero de trabajo del tiroteado. Ambos compartían puesto apagando incendios.

Los agentes siguieron el rastro de Martínez Campos, que desde un principio, al igual que en la muerte de sus padres un año más tarde, negó ser el autor de los disparos.

Los investigadores revisaron todo el material intervenido en el escenario del tirotero y hallaron nuevas pruebas que permiten reabrir de nuevo el caso, que judicialmente ya había sido archivado.

Los investigadores ya podrían disponer de pruebas que convierte al hijo de matrimonio asesinado en sospecho del tiroteo del brigadista. En este caso, los guardias civiles llevaron a cabo pesquisas en las últimas semanas en Xunqueira de Ambía y en el mismo escenario del tiroteo.

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