La Guardia Civil reabre la investigación del asesinato del matrimonio de Taboadela en 2009

Once años después

Los avances tecnológicos ayudarían a resolver el caso. El hijo de la pareja fue detenido y puesto en libertad en dos ocasiones

Antonio Rodríguez
Publicado: 27 jul 2020 - 04:31 Actualizado: 29 jul 2020 - 09:33
Dos guardias civiles durante inspección ocular en la vivienda del matrimonio fallecido en Amendo.// Foto: Xesús Fariñas
Dos guardias civiles durante inspección ocular en la vivienda del matrimonio fallecido en Amendo.// Foto: Xesús Fariñas

El asesinato del matrimonio de Amendo (Taboadela), José Martinez (65 años) y María Teresa Campos (63), el 25 de abril del 2009 podría quedar esclarecido en breve. Al menos, con ese objetivo trabaja el equipo de homicidios de la Unidad Orgánica de la Policía de Judicial de la Guardia Civil que, once años después, ha reactivado la investigación tras hallar nuevas pruebas que podrían arrojar luz definitivamente sobre la muerte de la pareja.

La hija del matrimonio encontró los cadáveres a las 13,30 horas del día siguiente (era domingo) en la huerta y patio de la vivienda cuando acudía, junto con su marido y una niña de corta edad, a comer con ellos. José Martinez presentaba un disparo de arma de fuego en el cuello. Estaba tendido junto a un frutal y tenía la tijeras de podar las ramas en la mano. A su mujer le dispararon dos veces en la cabeza posiblemente cuando daba de comer a sus gallinas. Ambos estaban envueltos en sendos charcos de sangre. El autor de su muerte llevaba más balas en la recámara del arma, que disparó contra una pared de la casa, en el mismo escenario del asesinato.

La Guardia Civil detuvo seis meses después, el 13 de octubre, a su hijo, José Miguel M. C., que entonces tenía 39 años, como presunto autor del doble crimen, pero fue puesto en libertad por falta de pruebas. Los agentes volvieron a detenerlo dos años más tarde e ingresó en prisión tras prestar declaración en el Juzgado de Instrucción 3 de Ourense, pero tuvo que ser excarcelado. Su defensa recurrió la medida de presión ante la Audiencia Provincial, que ordenó su puesta en libertad ante la falta de pruebas para incriminarlo.

Nueva tecnología

Los agentes están revisando de nuevo todas las diligencias practicadas a lo largo de estos años, pero no lo hacen con los medios que tenían entonces. Los avances de los últimos años en tecnologías de análisis criminal les ha permitido extraer nuevas pruebas que permitirían esclarecer el caso.

Según fuentes de la investigación, el material con el que están trabajando les permite realizar análisis balísticos, químicos, biológicos y grafísticos mucho más profundos y concretos pararesolver no solo la muerte del matrimonio de Amendo, todos los casos que están pendientes desde el 2000.

La Guardia Civil, nada más ser encontrado muerto el matrimonio, precintó la vivienda. Los agentes realizaron una inspección ocular, durante la que recogieron casquillos, huellas de pisadas y diverso material, que fue analizado en el laboratorio de criminalística. Los investigadores están llevando a cabo las pesquisas en secreto y no desvelaron detalles de las pistas sobre las que están trabajando y las huellas incriminatorios que encontraron utilizando las nuevas tecnologías.

Brigadista tiroteado

La infraestructura que disponen ahora los agentes también permitirá, según fuentes del Instituto Armado, detener a la persona que tiroteó al brigadista del Servicio de Extinción de Incendios de la Xunta, domiciliado en la localidad de Cerdeira (Xunqueira de Ambía), Juan Carlos L.D., en la madrugada del 23 de septiembre del 2008. El trabajador, que sobrevivió a los disparos, regresaba a su domicilio tras finalizar su turno en Xinzo.

Conducía su coche por la carretera que enlaza su pueblo con Piñeira de Arcos. Cuando estaba a cuatro kilómetros de su vivienda, se percató de que la carretera estaba cortada con varias ramas y troncos de pino. Al apearse para retirarlos, un encapuchado parapetado tras varios sacos de patatas le disparó a bocajarro, recibiendo impactos de bala que le afectaron al pecho, abdomen, ingle y una de las piernas. El agresor se dio a la fuga por el monte.

El brigadista tuvo tiempo de coger su móvil y llamar a sus padres, pero se desvaneció ante de explicarle lo que le había sucedido. Su padre salió en su búsqueda y lo encontró inconsciente .

La Guardia Civil abrió una investigación, durante la que tuvo comoprincipal sospechoso a José Miguel M.C., el hijo del matrimonio abatido a tiros en Amendo (Taboadela). No llegó a ser detenido por estos hechos, pero el Juzgado de Instrucción 3 de Ourense le prohibió que se acercara al brigadista o comunicara con él por ningún medio. Trabajan juntos en la extinción de incendios.

Una coartada que terminó comprobándose que era falsa

La Guardia Civil ya podría haber determinado el móvil de la muerte del matrimonio de Amendo (Taboadela). Los investigadores recabaron en los últimos días datos en el mismo pueblo. El secretismo con el que reactivaron la investigación impidió conocer si el principal sospechoso continúa siendo su hijo o el autor de la muerte fue otra persona.

José Miguel M.C. siempre negó haber matado a sus padres a los que, según comprobó entonces la Guardia Civil, no visitaba con frecuencia pese a residir cerca, en Xinzo. José Miguel M.C. trabajaba en el servicio de extinción de incendios de A Limia y, nada más tener conocimiento del hallazgo del cadáver de sus padres acudió a Amendo.

La Guardia Civil ya lo puso entonces en el punto de mira, pero, durante su declaración, tenía coartada: cuando fallecieron sus padres, a media tarde el 25 de abril del 2009, estaba en Maceda. Y prueba de ello es que se había paseado por el casco urbano en compañía de una amiga, identificada como M.R.R., que inicialmente aseguró a los agentes que efectivamente a los hora de los hechos acaecidos en Amendo estaba con ella en Maceda. Pero la coartada no duró mucho tiempo: M.R.R., que también fue detenida -quedó en libertad– confesaría que José Miguel M.C. no estaba con ella cuando mataron a sus padres.

El matrimonio había afincado su residencia en Amendo para vivir su jubilación tras residir varios años fuera de la comunidad autónoma. Su hijo no acudió al funeral. Había tenido que ingresar por orden judicial en la Unidad de Agudos del CHUO.

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