La inestabilidad política pone en riesgo servicios esenciales en Ourense

El Plan Xeral de Ordenación Municipal, el transporte público, la Praza de Abastos, la política termal o el Casco Vello dependen de una mayoría que ponga fin a cuatro años de desidia en el Concello de Ourense

El Casco Vello, abandonado y aún sin plan de ordenación actualizado, uno de los símbolos de la parálisis.
El Casco Vello, abandonado y aún sin plan de ordenación actualizado, uno de los símbolos de la parálisis.

La falta de acuerdo para articular la gobernabilidad en la ciudad entre PP, PSOE y BNG y conseguir una mayoría absoluta que dé estabilidad al futuro gobierno local -abocado, si no, a un nuevo gobierno en minoría- ponen en riesgo de nuevo la aprobación de temas clave para el desarrollo urbano en materia urbanística, de movilidad o de concesiones: el desarrollo del Plan Xeral de Ordenación Municipal, las nuevas concesiones municipales ahora en precario (como el transporte), la aprobación del Plan del Casco Vello (Pepou) que tiene fechas límite, la luz verde a ordenanzas municipales en el cajón (como la de veladores) o la articulación de una nueva política fiscal, así como el nuevo uso para las plazas de abastos, la reconstrucción de A Chavasqueira y la nueva política termal.

Urbanismo

Garantizar la seguridad jurídica y una planificación adecuada están a la espera de una solución. A día de hoy, el mandato acaba -el próximo sábado, 17 de junio, es la sesión de investidura- sin PXOM, después de que el ahora alcalde en funciones, Gonzalo Pérez Jácome, marease la perdiz cuando tenía mayoría pidiendo proyectos como un rascacielos y se negase, ya en minoría, a seguir negociando. El PXOM -actualmente sigue vigente el de 1986- ha vuelto a dejar pasar otro mandato y es obligatorio contar con una mayoría absoluta para sacar adelante el nuevo documento. La exconcejala de Urbanismo, exsocia de Jácome, Sonia Ogando, llegó a tildar de “peligrosas” las modificaciones en el proyecto introducidas por el equipo redactor tras las órdenes de Jácome.

No solo el PXOM es clave para el desarrollo socioeconómico de la ciudad. De especial relevancia es el Plan Especial de Protección del Casco Vello y As Burgas (Pepou), que vendría a sustituir al actual PERI. Si no es aprobado antes del 31 de diciembre de 2023, para lo que, de nuevo, hace falta una mayoría de 14 concejales, el Concello perderá competencias clave para otorgar licencias en la zona histórica, que pasarían a manos de la Xunta.

Concesiones

El transporte sigue en precario pese a que el alcalde se dedicó durante más de un año a pintar mapas con líneas circulares, troncales, “busitos” o taxis a demanda, consiguiendo unir en su contra a todas las asociaciones vecinales. Hay nuevos buses, pero a mitad de 2023 siguen en pruebas y es necesario sacar adelante la nueva concesión de autobuses, algo que deberá hacer frente la nueva corporación, que también debe afrontar la licitación del millonario servicio de limpieza y recogida de basura, la del agua -con la necesaria renovación de la red de saneamiento, tan demandada en los últimos años- o la de la ORA. Queda por dilucidar también el uso que se dará a las dos nuevas plazas de abastos, que siguen estancadas y sin plan funcional.

Movilidad y termalismo

En materia de movilidad, sigue siendo necesaria una mayoría para sacar del cajón el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), aprobado a principios de un mandato ahora a punto de acabar, y que el actual alcalde decidió incumplir de forma unilateral. También está pendiente la necesaria reconstrucción y redefinición de un modelo termal que se encuentra actualmente a medio gas.

Cultura y educación

No se queda atrás el acuerdo para resucitar la política cultural del Concello, que dio un giro radical de 180 grados y ha enterrado gran parte de los espectáculos asentados en la ciudad, abandonando instalaciones como el Museo Municipal y la Universidad Popular, a la que tanto PP, PSOE como BNG prometieron devolver a la vida en cuanto llegasen al poder. La obsesión del regidor por sacar adelante el centro de inteligencia artificial, eligiendo La Molinera, y que finalmente no prosperó, dinamitó un edificio referente en materia tecnológica que corre el riesgo de mantenerse cerrado.

Ordenanzas pendientes

El Concello tiene entre manos el desbloqueo de diferentes cuestiones que, solo con el respaldo de una mayoría, pueden ser una realidad. Hasta cinco ordenanzas. La opción más factible es la ordenanza de veladores, una norma que se prometió en enero de 2021 y que sigue sin salir adelante, pero que cuenta con el beneplácito de los grupos en la mayoría de puntos de último borrador.

Nada se sabe, por otro lado, de ordenanzas que en su momento estuvieron avanzadas y en mesa de negociación como las del botellón -esta incluso debatida sin éxito en pleno en los últimos coletazos del mandato de Jesús Vázquez como regidor-; la de ruidos para garantizar una convivencia saludable entre vecinos y ocio en la zona histórica; la de limpieza, dado que Ourense es una de las pocas ciudades que no cuenta con un horario cerrado para depositar la basura, o la de accesibilidad.

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