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Pleno del concello
Por manoseada humorada, no jugaremos con que la sala principal del Auditorio pasase en apenas unas horas del Circo de los Muchachos al pleno del Concello. Evitaremos también -ya lo han hecho con más gracia mil memes por wasap- las referencias entre el trumpismo y el jacomismo. Solo apuntar de inicio que el alcalde, Armando Ojea, el secretario y el interventor parecían en el arranque de la sesión -tan bien sentados en cuatro mesas tan bien iluminadas sobre el escenario- Les Luthiers o algún otro hijo del teatro absurdo. La realidad fue similar.
El primer problema que tienen ahora mismo los plenos ourensanos es que la longitud estajanovista -ayer, ocho horas- y las mociones no vinculantes se deben conjugar con lo que revolotea sobre todos nosotros: un microgobierno -a Ojea por lo visto no le gusta el concepto- de 3 de 27 ediles. Hacer o hablar de política -como algunos (pocos) sí intentan- es difícil en este contexto. Lo más palpable del día fue, precisamente, lo pecuniario. Ahí, la relación de Jácome con los díscolos y con el PP configura un tortuoso triángulo erótico-festivo. Acordado entre ellos -y con la desconfianza del resto- aplazar las modificaciones salariales, el alcalde fue tan transparente que ya ni quería explicar lo que iban a votar. Ventilado eso, luego sí se empezaron a tirar los trastos con rítmica parsimonia. “No me critiquéis mucho a ver si luego volvéis y quedáis fatal”, resumió Jácome al PP. Por entonces los díscolos ya habían roto dos veces la discipina del voto.
Con un gobierno de 3 de 27 ediles, hablar de política es difícil. Lo más palpable fue lo pecuniario del triángulo DO-PP
Entre una cosa y otra sacamos que Jácome no ve necesario trabajar para intentar hacer presupuestos municipales este año -tampoco exageremos, ¡ni que hubiese una crisis mundial!-. También nos enteramos por su boca de que tampoco es tarea de su gobierno abrir nuevos espacios culturales, ofrecer cursos formativos –“el Concello no es una academia”-, limitar al gran comercio –“estamos en una guerra comercial”-, diseñar políticas sociales o defender los recursos de su ciudad –“el termalismo es un gran bluf”-. Pero por lo visto sí que es su trabajo contratar “personalmente” la programación navideña -"salió perfecta"-, publicitar el directo del pleno de la web de La Región o elegir el menú de los pinchos servidos en el descanso. Hubo tortilla, empanada de carne, tarta de queso, café y bica.
El método de argumentación de Jácome volvió a quedar claro. Ante la duda, metemos palabras grandes -"caos", "atrocidad", "escándalo", "beneficios brutales"- para formar eslóganes -"el único partido que propone para Ourense es DO"-.
Y, si quedan dudas, las llenamos con un adverbio. Esas palabras que esconden que cuando te dicen" lógicamente" quizás no sea algo tan lógico: Jácome repitió ayer "obviamente" al menos veinticinco veces -quince en menos de dos horas-. "Realmente" lo pronunció otras 24 veces. "Tremendamente", 14. Súmenle " totalmente" (10), "constantemente" (4), "básicamente" (4), "efectivamente", "prácticamente", "sinceramente", "perfectamente", "seguramente", "curiosamente", "simplemente", "poderosamente"...
Además, Jácome volvió a repetir que "hay una vara de medir para DO y otra para el resto" -no sabemos si aquí incluye las decisiones judiciales o los coches oficiales- y también, por supuesto, que "lo medible no es opinable". Una frase que reconoció no haber creado, "pero la popularicé en Ourense". Por si acaso, la entonó otra media docena de veces. Y mientras el alcalde científico defendía el valor de lo medible hablaba en términos quizás algo más opinables: “Cantidad de concesiones”, “ciertos pelotazos”, “el sentido era más o menos ese”, “tremendas críticas”, “la Diputación y la Xunta gastan tantísimo dinero en chorradas”, “se hizo en cantidad de sitios” o “más dinero que nunca”. ¿Mantener el Aula Cemit? Elijan: a) "Nadie me preguntaba por ella en la calle", b) "Solo tenía cuatro ordenadores" o c) "Había usuarios que veían porno".
Es casi tierno el uso que hacen casi todos del pasado: los viejos fantasmas sirven para librarse del presente
Ya hacía tiempo que en el Auditorio reinaba la sensación de irrealidad, a lo que ayuda el sonidito de la alarma/despertador cuando se acaba el tiempo de cada edil. En ese atril pudimos apreciar que la oposición -no sabemos si meter aquí a los populares- sigue sin acabar de encontrarse el tono. El PSOE, como grupo, mantiene su actitud de Pancho Villa, cada uno por su cuenta y (escaso) riesgo. En el BNG, Luis Seara sí parece haberse convertido en frontón de Jácome. Los dos ediles de Cs aguantaron el chaparrón: lograron acabar el pleno sin imitar a otros compañeros de partido y pedir el ingreso en el PP.
"Esto cada vez resulta más complicado", se le escapó al secretario, desesperado mientras trataba de contar los votos de una moción separada por puntos y que fue imposible de seguir. "Fue un lapsus. Aquí íbamos a votar a favor (...) Agora xa foi", salió el alcalde, que luego reconoció que se aburría: “Resulta difícil estimularse con estas mociones cuando sabes que no son vinculantes". Luego bostezó, aunque matizó: "Es sueño".
El pleno superó los atrancos y se rellenó con los clásicos, que le funcionan a los partidos como a La 1 “Ben-Hur” en Semana Santa. Por allí desfilaron la zona vieja, el saneamiento, instalaciones deportivas... En caso de aprieto es casi tierno el uso que hacen casi todos del pasado: invitamos a contar las veces que se apelan a los viejos fantasmas -el bulevar termal, la variante norte, los bipartitos… - para librarse del presente. Y si falla eso, nos queda la burocracia, la falta de tiempo -año y medio no es suficiente para pedir resultados- o de personal: “La jefa de Termalismo está de vacaciones”, zanjó Telmo Ucha.
Ya a modo de epílogo, Jácome aprovechó la última moción para hacer un minicongreso de DO -posiblemente el primero de su historia- e insultar a los díscolos con imaginativas combinaciones entre traidores, asco y el infierno de Dante. Los supuestos tránsfugas acabaron votando a favor de unirse al pacto antitransfuguismo de la FEMP y antes, en su defensa, otros ediles le pidieron a Jácome "respeto": "Son personas". "¿Y todas las personas merecen un respeto? ¿Y los violadores también?”, se preguntó, reflexivo, el alcalde.
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