Juan José Pérez Blanco: “Es difícil creer que la gestión de la pandemia se pueda hacer peor"
Entrevista
El ourensano participó en la puesta en marcha del hospital de Ifema
Juan José Pérez Blanco es ingeniero industrial, pero su vida laboral ha estado ligada casi siempre a la sanidad. Ha sido el primer gerente no sanitario del Hospital Central de Asturias, ha pasado por el hospital de Montecelo, ha sido director de Gestión en el Hospital de Ourense, director de Gestión en La Paz, director del Hospital de Majadahonda que gestiona también el de Puerta de Hierro. Sin embargo, lo que no viene en su currículum es lo que más le ha marcado en su vida. Son las 48 horas en las que participó en la puesta en marcha del hospital de Ifema, el llamado "hospital milagro". Dotado con una capacidad para 1.500 camas ayudó a salvar la vida a 4.000 personas cuando los muertos se contaban a centenares. Fueron los días más duros de su vida. Dejó a sus hijos al cargo de los abuelos en Lodoselo (Sarreaus) y no pudo volver a verlos hasta pasados dos meses.
La sanidad española vuelve a estar situada al borde del colapso. ¿No hemos aprendido todavía nada de esta pandemia?
A nivel clínico es verdad que se ha avanzado mucho, pero a nivel político parece que estamos "desaprendiendo". Las decisiones parecen cada vez más erráticas y más caóticas. Desde luego no ayuda que haya algo parecido a 17 ministerios de sanidad y que cada uno marque unas normas distintas. Aunque es difícil saber cuál es la mejor solución, también resulta difícil creer que se pueda gestionar peor de lo que se está haciendo.
Hay comunidades como Extremadura que están abriendo hospitales en recintos feriales como ya hizo Madrid. ¿Nos tenemos que acostumbrar a que nos atiendan en estos recintos?
Los recintos feriales son instalaciones que tienen muchas ventajas. Tienen electricidad, tienen fontanería y tienen muy buena climatización. Pero además hay otros factores a su favor que no contábamos con ellos, pero que los fuimos descubriendo cuando abrimos el hospital de Ifema. Algunas de ellas son los techos altos, una renovación de aire muy potente y muy poca superficie para limpiar, ya que sólo existen tabiques muy sencillos entre los enfermos. Estas razones podrían llegar a explicar porqué no se contagió nadie en Ifema a pesar de que éramos más de 1.000 personas trabajando solamente con pacientes covid. Hay otro factor que en principio jugaba en nuestra contra pero que luego descubrimos que fue un aliado en la recuperación de los enfermos. Pensábamos que no iban a estar a gusto por la falta de intimidad al no tener habitación propia, pero fue todo lo contrario. Estaban mucho más pendientes los unos de los otros, se animaban, y la recuperación fue más rápida que en un hospital convencional.
¿A la vista de los datos actuales cree que ciudades como Madrid tendrán que volver a abrir Ifema?
Ojalá no sea necesario. El nuevo hospital Isabel Zendal está ya a dos tercios de su capacidad y parece que la semana que viene estará ya al cien por cien. La situación es muy grave en todos los hospitales. Se están cerrando plantas convencionales para convertirlas en plantas covid, las camas de críticos están por encima del noventa por ciento en muchos hospitales. Lo que más me preocupa es que, aunque técnicamente está preparado para ser abierto en 48 horas, el problema es que hacen falta sanitarios. Y ahora mismo no hay ni médicos, ni enfermeras para dotar un hospital de mil camas.
¿Va a cambiar el concepto que tenemos hasta ahora de lo que debe ser un hospital o cómo debe ser la asistencia sanitaria?
Creo que sí. El hospital Isabel Zendal, por ejemplo, ha nacido para dar apoyo a una región como Madrid que tiene 35 hospitales. Son mil camas para atender emergencias como el covid, un atentado terrorista, el ébola, etc. Es una infraestructura que no tiene sentido en ciudades más pequeñas como Ourense, Vigo o A Coruña. Pero lo que sí creo es que en el futuro casi todos los hospitales tendrán un módulo de estas características para reconvertirlo según las necesidades del momento: para un proceso de vacunación, para consultas, hospital de día o cualquier otra necesidad.
¿Qué puede aportar un ingeniero en la gestión de un centro hospitalario?
Los médicos son muy buenos profesionales en su campo, pero los ingenieros gestionamos mejor. Desde hace años los hospitales han incorporado esta figura porque podemos aportar una visión más técnica de los procesos de atención y maximizar los resultados. En un hospital grande hay multitud de procesos que se pueden mejorar, nuestra misión es detectarlos y corregirlos.
¿En el caso de Galicia cómo cree que están nuestros hospitales preparados para enfrentarse a la pandemia?
Siempre saco pecho cuando hablo de este tema porque en Galicia tenemos a algunos de los mejores profesionales de España, tanto en conocimiento como en la gestión, y pongo el ejemplo del CHUO. En cuanto a hospitales el Álvaro Cunqueiro es uno de los mejores de Europa, el nuevo hospital de Lugo es un modelo a imitar. Se está haciendo una renovación muy importante de los hospitales de Galicia. Por el contrario, vemos que en ciudades como Madrid centros como La Paz, el Gregorio Marañón o el Doce de Octubre, se están quedando muy obsoletos, con un ritmo de reformas en los edificios muy lento.
¿Hasta qué punto la vacuna nos permitirá recuperar la normalidad?
Tengo una esperanza completa en la vacuna, porque nos va a devolver la normalidad, lo único frustrante es que no seamos capaces de vacunar a mayor ritmo y que no haya suficientes dosis en el mercado.
Hay una carrera para sacar nuevas vacunas al mercado pero ¿no cree que faltan medicamentos para curar a los enfermos?
Sin duda, y los vamos a necesitar porque el covid va a continuar entre nosotros. Vemos también que están apareciendo nuevas cepas y el virus podría mutar tanto que la vacuna dejara de ser efectiva. Por el contrario, si tuviéramos una forma de tratar la enfermedad los pacientes se podrían recuperar antes y nuestra sanidad estaría lejos de la situación de colapso actual.
¿Ahora mismo se está debatiendo sobre un nuevo confinamiento. ¿Cree que es la única solución a la vista de los resultados?
Puede parecer que es la solución más sencilla, pero creo que también es la única solución. Desde el punto de vista económico y social fue durísimo el último confinamiento. Todos lo hemos sufrido en mayor o menor medida. Pero me parece que es la única manera de que la gente entienda la gravedad del problema. Tenemos el personal sanitario agotado, las UCIs llenas, en poco tiempo no se va a poder atender a los covid, pero es que tampoco vamos a poder atender enfermos que vengan por otras patologías o que requieran asistencia urgente. Va a haber gente que morirá porque los hospitales no pueden atenderles.
¿Qué lecciones nos va a dejar esta crisis sanitaria?
Muchas y a todos los niveles. Hemos aprendido a valorar cosas sencillas, como un abrazo, tomar una cerveza, quedar con los amigos o viajar. Pequeñas rutinas que echamos de menos. Pero también hemos aprendido la necesidad de contar con buenos servicios públicos, como hospitales y buenos médicos sobre todo, pero también con un Ejército bien preparado que ha sido esencial, Protección Civil, fuerzas de seguridad y tantas personas que han colaborado y siguen colaborando desde la sociedad civil. Me quedo con la solidaridad que he visto entre tanto ciudadano anónimo.
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