Luis Fernández vive en las calles de Ourense: “Nadie está  libre de esta situación, la vida puede cambiar enseguida”

CORUÑÉS DE 58 AÑOS

Luis Fernández busca trabajo, pero mientras no le queda otra que vivir en las calles de Ourense. “Es muy peligroso dormir en el centro. La segunda noche que dormí en calle, estaba acostado en la entrada de un portal y unos chicos que debían venir de fiesta empezaron a tirarme piedras”,

Publicado: 17 ene 2025 - 06:25 Actualizado: 17 ene 2025 - 12:43
Una persona cruza el puente de Progreso durante la gélida noche del miércoles (Miguel Ángel).
Una persona cruza el puente de Progreso durante la gélida noche del miércoles (Miguel Ángel).

La historia de Luis, es el claro ejemplo de que la vida puede cambiar en poco tiempo. En un período de apenas cuatro meses, este coruñés de 58 años, se ha visto viviendo en las calles de Ourense. Llegó escapando de su anterior vida y de su familia, por ello prefiere no mostrar su rostro. Tras verse en paro y teniendo que afrontar un divorcio “tormentoso”, busca trabajo, pero mientras no le queda otra que pedir limosna. “Es la única forma que tengo para poder comer. Puedo conseguir seis o siete euros al día, depende de la zona. Procuro no estar siempre en la misma”, explica Luis, que en los últimos días se ubica en las calles de O Couto.

Duerme en el saco que le acompaña. Lo hace cada noche en un lugar diferente, pero siempre en las afueras. La razón es la seguridad, ya que ha sufrido varios intentos de robo e incluso alguna agresión en el casco histórico. “Es muy peligroso dormir en el centro. La segunda noche que dormí en calle, estaba acostado en la entrada de un portal y unos chicos que debían venir de fiesta empezaron a tirarme piedras”, cuenta.

Aunque reconoce que la semana está siendo especialmente dura en lo climatológico, el frío es lo que menos le preocupa. “Claro que tengo frío, no tengo más abrigo que el saco y la ropa que llevo puesta, pero mi situación me preocupa más. El no encontrar una solución. El no saber si mañana voy a tener algo para poder llevarme a la boca”, narra visiblemente emocionado.

A pesar de que reconoce que varias entidades sociales le han visitado, su mala experiencia en el pasado, le hace declinar estas ayudas. “Fui un par de noches al albergue municipal, pero tuve conflictos con otros sintecho, así que por el momento he decidido no volver”, asevera Luis.

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