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Turismo
Los concellos ourensanos son claros. En la Ribeira Sacra quieren turistas y no quieren oír ni hablar de "madrileñofobia", algo que se atribuyó en un inicio a la Xunta, si bien el propio presidente, Alberto Núñez Feijóo, se encargó de aclarar. Los alcaldes de este gran reclamo turísticos invitan a todos los españoles a visitarles a partir del próximo domingo, cuando se abrirá la movilidad por todo el país, al finalizar el estado de alarma. Solo apelan a una palabra clave: "sentidiño".
"Madrileños, cataláns, vascos, España toda de arriba a abaixo están invitados a vir. Queremos que veñan, as portas están totalmente abertas. Estivemos equipando os hosteleiros e está todo o mundo preparado, queremos que se sintan seguros. Desexamos ver moitos visitantes", indica el regidor de Parada de Sil, Aquilino Domínguez. Los concellos de San Xoán de Río, A Teixeira y Manzaneda perfilan mancomunarse para intentar que vecinos con casas vacías o segundas residencias las saquen al mercado cuando no estén ocupadas por ellos. "É o momento, a xente vai evitar o bullicio da cidade, temos unha oportunidade para que os turistas queden durmir aquí e queremos que se aluguen estas vivendas", explica el alcalde de San Xoán de Río, Xosé Miguel Pérez Blecua.
La alcaldesa de Castro Caldelas llama a la "prudencia e sentidiño" de todos y asegura que estarán "vixiantes", pero es tajante: "Aquí é benvida a xente, vivimos do turismo e xente de segundas residencias, e recibirémolos con moito cariño. Saben que recibirán una "boa avalancha" de gente, madrileños y catalanes con segundas residencias que suelen llegar ya en primavera y que están "desexando vir". Para elllo, están poniendo a punto todos los rincones del pueblo para la llegada de visita. Solo pide "precaución".En la misma línea están Nogueira de Ramuín, donde recalcan que "ninguén é apestado, todos son ben recibidos e cos brazos abertos"; o Pereiro de Aguiar: "A Ribeira Sacra precisa movemento, os foráneos teñen que vir, só precisamos responsabilidade".
Desde que la Xunta autorizara la movilidad entre provincias el pasado lunes 8 de junio, la ciudad espera la llegada de turistas que vuelvan a llenar terrazas y lugares de interés, pero, tras un comienzo esperanzador, el movimiento ha vuelto a detenerse y a paralizar negocios. Kiko y Ara, una pareja viguesa que disfruta de Ourense estos días, valoraron lo que puede ofrecer la ciudad y cómo está adoptando las medidas de la nueva normalidad: "Estamos unos días por aquí. Hemos visitado As Burgas y la catedral. También iremos a la zona de Valdeorras y a alguna ruta por la Ribeira Sacra. Yo veo que las medidas son las mismas que toman en Vigo, aunque aquí no ponen ceniceros ni servilletas en los bares", explicó Ara.
Kiko aventuró que el turismo, en un futuro cercano, será para los valientes: "Tendremos que convivir con lo que hay. Si seguimos así, acabaremos hundidos. No creo que mucha gente aguante el ánimo encerrada en casa sin poder viajar".
Los hosteleros tienen una opinión parecida. Antonio Durán, dueño del bar O Cruceiro, ubicado en la zona de As Burgas, analizó la situación desde el punto de vista del negocio: "Al principio de la fase 2 fue muy bien, pero cuando se terminó el fervor inicial por el terraceo volvimos a lo mismo".
"Lo que ahorré en dos años me lo he gastado en dos meses. La incertidumbre es lo peor. Veremos en verano, o igual dentro de dos meses estamos encerrados otra vez. De momento, estar, estamos aquí", finalizó el hostelero.
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