“Manchas” en la limpieza de Ourense

El Concello acaba de cumplir ocho años con sus contenedores soterrados precintados, a lo que se suma el vencimiento de la concesión y una ordenanza desfasada que se trató de renovar sin éxito

P.GALÁN / P.CASTELEIRO. OURENSE
Publicado: 06 jul 2022 - 01:38
Contenedores soterrados precintados en el Posío, junto a otros en superficie. XESÚS FARIÑAS
Contenedores soterrados precintados en el Posío, junto a otros en superficie. XESÚS FARIÑAS

Ocho años y tres alcaldes después, los vecinos de Ourense siguen sin poder hacer uso de los contenedores soterrados, precintados en junio de 2014 por el entonces concejal de Limpieza, el socialista José Ángel Vázquez Barquero, y sin que ninguno de sus sucesores supiese dar con la tecla para ponerlos de nuevo en servicio. Especialmente llamativo es lo sucedido en el actual mandato, ya que el regidor, Gonzalo Pérez Jácome, había prometido que en 90 días serían una realidad, a lo que añadió después diferentes promesas de licitar el suministro sin que nada se sepa.

La foto de los contenedores soterrados con una leyenda cada vez más ilegible junto a otros en superficie sí operativos es una de las “manchas” en el servicio de limpieza de la ciudad, por el que el Concello desembolsa más de 10 millones de euros cada año y que, desde marzo, es uno de los muchos que se prestan con el contrato caducado, una vez vencida la prórroga de dos años después de los 10 previstos en la concesión iniciada en 2010.

Tanto los contenedores soterrados como la renovación de la concesión son responsabilidad de Jácome, que en el caso del nuevo contrato no ha dejado de dar tumbos, con hasta tres estudios distintos encargados para preparar los pliegos y el concurso. En el caso de los contenedores, la única realidad ha sido la colocación en 2019 de tres islas de prueba, supuestamente para elegir el modelo definitivo que se instalaría en toda la ciudad pero que no se ha concretado en nada.

Por otro lado, Ourense sufre también una ordenanza de limpieza totalmente desfasada, ya que fue aprobada en 1995. En este sentido, hace justo cinco años, el gobierno del PP inició los trámites para tratar de renovar la normativa argumentando que la actual estaba “obsoleta”. Pese a someterse a consulta pública, todo se frenó y el trabajo acabó en un cajón. Entre otras cosas, perseguía los objetivos de establecer horarios definidos para tirar la basura, incentivar el reciclaje o disuadir de malas prácticas como no recoger excrementos de animales.

El control de los roedores engorda la lista de tareas

La proliferación de roedores en zonas como el Casco Vello o el barrio de O Couto, junto a la iglesia se Fátima, se está convirtiendo en otro problema para el Concello, que cuenta con una empresa especializada para este tipo de tareas, aunque la compañía ya ha dejado claro que las labores de limpieza son imprescindibles.

Esta cuestión ha sido objeto de debate en los últimos plenos municipales y el concejal delegado, Jorge Pumar, ya ha avanzado que se están instalando trampas novedosas para tratar de poner coto a las ratas. En este sentido, también ha pedido a los vecinos que no depositen basura fuera de los contenedores y que cuiden los horarios. Se trata de otro punto más a añadir a la larga lista de deberes para el Concello en materia de limpieza.

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