Menú del día en un polígono en el que pincharía Pablo Iglesias

Los trabajadores por cuenta ajena ven complicado un acuerdo de gobierno tras el 26-J, pero creen que sería "una coña" otras elecciones

Juan Corral, David Juiz, Miguel Ángel Borrajo,Iván Dabouza y Marcos Sandianes, ayer en el restaurante Casa Cid en el Polígono de San Cibrao.
Juan Corral, David Juiz, Miguel Ángel Borrajo,Iván Dabouza y Marcos Sandianes, ayer en el restaurante Casa Cid en el Polígono de San Cibrao.

Aquí ni siquiera Pablo Iglesias sería bien recibido. Quizá lo hiciesen con indiferencia si alguien levanta la cabeza del plato antes de regresar a la carrera al tajo. Son las dos y media de la tarde. En el restaurante Casa Cid, en el Polígono de San Cibrao, Alberto e Iván sirven el segundo turno de comidas. La clase trabajadora tira de menú del día. Con la tempestad económica casi se ha convertido en lujo no tener que recurrir a la fiambrera para llenar buche. Los jueves se instala una pulpeira en la puerta y algunos de los comensales son asiduos. No sería imposible, pero sí improbable que alguno de los candidatos a la presidencia del Gobierno se dejase caer por estos pagos con la intención de reclamar el voto. Tampoco parece preocupar a nadie, aunque la desconexión con la sociedad sí tendría que inquietar a los que pretenden llevar el volante para seguir por la derecha o girar a la izquierda. "É que son todos moi aburridos. Teñen a xente farta", comentan.

En las conversaciones en la barra mientras se espera por una mesa en el comedor manda el Rally de Ourense, que hoy comienza a rugir. Cinco currantes aceptan cambiar de marcha y opinar sobre las curvas de la política. Juan Corral está empleado en el parque de maquinaria de la Diputación ourensana; Marcos Sandianes e Iván Dabouza están en la línea de producción de Galfor, empresa que fabrica piezas para automóviles; David Juiz y Miguel Ángel Borrajo trabajan en Rótulos López. Dos están pendientes de la política e incluso han leído alguna vez un programa electoral, a dos no les interesa "nada" por desencanto con los actuales dirigentes y el quinto tertuliano la sigue con indiferencia.

Los posibles pactos para conseguir un Gobierno que permita desatascar la situación sí preocupan a todos. "Creo que es una buena oportunidad para hacer cambios", opina Juan Corral. Incluso se muestra optimista: "No les va a quedar más remedio que llegar a un acuerdo". Él volverá a votar el próximo 26-J. En la mesa de al lado, Miguel Ángel Borrajo habla con una claridad que sorprende: "Penso que os políticos son todos uns ladróns. Podes poñelo, pero todos, ¡eh!".

Su compañero de trabajo es de los que pasa olímpicamente, aunque no tiene dudas de que volverá a votar. "Está a cousa crítica, se non chegaron antes a un acordo, vexo difícil que vaian facelo agora", añade. Si se cumplen sus sensaciones, España podría encaminarse a las terceras elecciones en menos de 12 meses. "Ou a Terceira Guerra Mundial", contesta Borrajo ante una posibilidad que, sobre el papel, nadie desea. "Se ti non pactas antes conmigo, tampouco o vas facer despois", advierte. También acudirá a votar y lo hará de la misma manera que el pasado mes de diciembre. Aunque no se le pide su deriva política, se confiesa de izquierdas y exvotante del BNG. El Gobierno bipartito le dejó una decepción profunda: "Tamén foron uns ladróns, fixeron o mesmo que todos, xa que o BNG dedicouse a colocar aos amigos".

Amigos y compañeros de curro son Iván Dabouza y Marcos Mandianes. Comparten también sus dudas en cambiar la orientación o mantenerla el 26-J. Votaron en las pasadas elecciones y en estas se lo están pensando. "Nas anteriores o tiña claro, pero agora non", afirma Sandianes. Es de los que piensa que "a xente está un pouco asqueada da política en xeral", aunque está informado sobre los vaivenes de este último año. No cree que las grandes formaciones puedan calcetar un programa de Gobierno con el que puedan sentirse cómodos. "Pero se hai unhas terceiras eleccións, sería unha coña. Eu son dos que pensa que o partido máis votado ten que gobernar, independentemente de se é de dereitas ou de esquerdas como pasa en Francia". A Mariano Rajoy le gustaría escuchar una opinión que le permitiría continuar en La Moncloa. Iván Dabouza se ha leído "algún que outro programa electoral", pero "son todo mentiras", corrige Mandianes. Las risas sorprenden al resto de comensales. Nunca se creerían que están hablando de la campaña electoral. "Creo que si irei a votar, aínda que non sei a quen ou se o farei en branco. Quizá cambie o voto para ver se cambia algo", prosigue. También es de los que opina que se podría hacer un gobierno "se non quixeran todos ser o xefe". Ninguno de los cinco reconoce a los candidatos por la provincia de Ourense, pero tienen ideas nítidas sobre los principales líderes políticos. Hay palos para todos.

Para Borrajo "son uns sinvergoñas, sen excepcións". En un polígono industrial se podría presuponer que Pablo Iglesias tendría un gran tirón electoral, pero aquí pincharía. "Non me gusta nada", dice Dabouza. "Dame algo de medo as políticas que pode facer", continúa Mandianes."Sin comentarios", responde Juiz a la pregunta sobre el cabeza de lista de Unidos Podemos. Las mismas dudas provoca Albert Rivera. Los comentarios van del "aínda non o teño ben pillado, pero creo que quere ser un Aznar" a "ese é o que menos me gusta". Tampoco Pedro Sánchez despierta pasiones: "Ten unha fachada estupenda pero é un coitado". Queda todo dicho.

Curiosamente, Mariano Rajoy sale mejor parado en lo personal, no en lo político. "É un tío simpático, pero como presidente deixa moito que desexar, da moita pena". Descartando a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, quedaría la opción del BNG. Pero estos improvisados analistas son tan exigentes como con el menú del día: "Un partido nacionalista pode tirar pola terra, pero está desestruturado". El menú cuesta nueve euros.

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