Dos meses al ritmo de la yenka

Concello de Ourense

Sesenta días después de estallar el gobierno de la ciudad y dejar a Jácome acorralado, Ourense ve como el regidor coge aire al no fructificar un acuerdo entre PSOE y PP pese a reuniones, mensajes cruzados y órdagos más estéticos que efectivos

Publicado: 08 nov 2020 - 06:49 Actualizado: 09 nov 2020 - 08:15
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"Izquierda, izquierda, derecha, derecha. Adelante, detrás, un dos tres", es parte de la letra de La Yenka, canción que se popularizó en la década de los 60 del siglo pasado y que refleja a la perfección las idas y venidas de los actores implicados llamados a encauzar la crisis que estalló en el Concello de Ourense hace hoy justo dos meses, cuando el líder del PP, Jesús Vázquez, anunciaba junto a sus concejales que rompían con el alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, que ese mismo día veía como cuatro de sus ediles consumaban su salida tras no recibir explicaciones ante las sospechas que tenían de conductas irregulares en DO.

Sesenta días después de aquel 8 de septiembre, la sucesión de acontecimientos no ha hecho más que demostrar que en estos momentos parezca un milagro que PSOE y PP se pongan de acuerdo para desbloquear una moción de censura, dado que son las únicas fuerzas que pueden garantizar el mínimo de 14 votos válidos para registrarla. Reuniones, mensajes cruzados y algún que otro órdago se han quedado en simples golpes de efecto que están dando aire a Jácome y sus dos acompañantes en el gobierno tras bajar el suflé después de un inicio de gobierno en clara minoría que parecía totalmente inviable. En estos dos meses, pese al ruido generado, nada ha cambiado.

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Y es que apenas tres días después de romper el pacto de gobierno, el PP se sumaba a la abrumadora petición que 24 ediles hacían en pleno para reclamar la dimisión de Jácome, un acuerdo no vinculante pero que todos los grupos han utilizado periódicamente para expresar su deseo común de articular un relevo a un alcalde que durante casi tres semanas no pudo convocar ni juntas de gobierno, órgano que se retomó el 25 de septiembre, dos días después de entrar en la Corporación Telmo Ucha, que ni siquiera se ha integrado en DO, sino que apoya a Jácome como no adscrito.

En la otra orilla, fue el BNG el que trató de coger primero las riendas convocando una reunión de todos los grupos en el Liceo –centro neurálgico de las conversaciones en todo este periodo– el 17 de septiembre, pero allí no apareció el PP, reacio en todo momento a seguirle el juego a los nacionalistas. Los populares no se movieron hasta el 28 de septiembre, cuando sí atendieron la llamada de Ciudadanos para sentarse por primera vez en la mesa con el PSOE.

El PP, dispuesto a formar un gobierno de coalición con el PSOE que no lidere Villarino

No pasó la cosa de tanteos iniciales hasta que el 5 de octubre llegaba la primera propuesta en firme, con el PSOE animando al resto a propiciar un gobierno en minoría de los socialistas, a lo que el PP nunca ha estado dispuesto, demostrándolo una semana más tarde, en el único encuentro público entre Jesús Vázquez y Rafael Rodríguez Villarino poniendo sobre la mesa una gran coalición.

Gobierno en minoría, gran coalición, vetos al candidato del PSOE o una gestión bloqueada, claves de las últimas semanas

Con la boca pequeña, los socialistas no cerraron del todo la puerta pero siempre manifestando su preferencia por iniciar un cambio en solitario, desconfiando de un PP al que reprochan haber aupado a Jácome en junio de 2019, salir en septiembre de este año del gobierno y querer seguir teniendo responsabilidades de gestión.

No fue hasta esta semana cuando el secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, desembarcaba en Ourense para anunciar que, "fartos de condicións", el PSOE registraría un documento en una notaría para quien quisiera se adhiriese a una moción de censura, algo visto como una afrenta por el resto. Un día después, el jueves 5 de noviembre, el PP contraatacaba anunciando que harían alcalde en una coalición a cualquier socialista excepto a Villarino, al que exigen que dé un paso al lado, algo que no se concibe en las filas socialistas.

Inercia

Y mientras los gallos se pelean, Jácome lleva semanas asomando la cabeza. Tras repartir las competencias entre tres el 29 de septiembre, asumiendo él siete áreas, se ha refugiado en su nutrido gabinete buscando dar apariencia de normalidad. Convocatorias de reuniones sobre PXOM o la regulación de las terrazas, desbloqueo de algunas obras que habían dejado preparadas sus excompañeros de gobierno Miguel Caride, Jorge Pumar o Ana Morenza o la declaración como no adscritos de los ediles de DO que lo denunciaron ante la Fiscalía por las sospechas sobre el manejo de fondos públicos nutren la historia de dos meses de fuegos de artificio pero poco más, enquistándose una crisis que anuncia nuevos capítulos como el nuevo intento del portavoz de Ciudadanos, José Araújo, por encontrar una vía de escape a la interminable yenka ourensana.

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