El narcopiso de Mingos en Ourense: venta en la cocina y chute en el salón
La Policía dice que parecía “un supermercado” y hasta había carteles con “guarden silencio”.
En la cocina de la vivienda de Domingo González Nguyen (65 años), alias “Mingos”, en el primer piso del número 2 de la Plaza de Covadonga en la ciudad, había muchos botes plásticos, pero en vez de pasta, arroz o legumbres contenían papelinas con heroína, cocaína, “rebujitos” (la mezcla de ambas), resina de cannabis o hachís. Estaban perfectamente colocados por colores y tamaños (incluso micropapelinas para los que no tienen más de 10 euros), aseguró ayer el jefe de estupefacientes de la Comisaría de Ourense en el juicio que tuvo lugar ayer en la Audiencia de Ourense. Tampoco faltaba la báscula Tanita y el papel de aluminio. En el salón, consumidores de droga que tras la compra de la dosis preferían fumarla o inhalarla allí mismo para evitar complicaciones. Un narcopiso en toda regla, según la Policía Nacional, con notas pegadas a la pared para evitar líos y hacer del chute un acto casi íntimo: “No molestar”; “Guardar silencio” o “no usar móviles”.
Para una policía que intervino en la “operación Vietnamita, la vivienda”era una especie de supermercado de la droga con una zona de venta, con mostrador y cajón con dinero para el cambio, además de una zona de consumo”.
Los investigadores están convencidos de que “Mingos”, miembro del clan de los Vietnamitas, había reactivado el narcopiso -fue juzgado y condenado en 2017 por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas-. Los cargos se repiten en 2022. La fiscal reclama una condena de ocho años de cárcel por ambos delitos. En el registro del año pasado, por el que se sentó ayer en el banquillo, también aparecieron dos revólveres y munición en la habitación. El propio acusado, que ayer no declaró, así se lo indicó a la Policía Nacional de Ourense, quien echó mano de los miembros del Grupo de Operaciones Especiales -GOES- por si se complicaba la detención.
La investigación comenzó en verano de 2020 cundo el grupo de drogas recibió una información sobre el supuesto negocio de Mingos. Los agentes de Seguridad Ciudadana estuvieron durante meses requisando la droga a los consumidores que salían del inmueble. “El trasiego era constante”, aseguró ayer uno de ellos, con clientela de la ciudad, concellos próximos y hasta de otras provincias. Un comprador monfortino incluso, según la Policía, les llegó a decir que había adquirido la papela que llevaba en la boca “a Mingos y Bea (su pareja”.
Bajada de clientela
La Policía atribuye al inculpado el bajo y el primer piso del número 2 de la plaza de Covadonga: en el bajo residía y en el primero vendía, según su versión. Incluso había una cámara de vigilancia a la entrada para detectar intrusos (policías). Sitúan como responsable máximo a González Nguyen pese a sus limitaciones físicas por motivos de salud. “Estuvo en dos ocasiones ingresado en el hospital y hubo un bajón importante en la afluencia de clientes”, explicó el jefe de drogas.
La defensa reclama la absolución porque mantiene que el auto judicial que da luz verde a la entrada y registro de la casa es nulo por falta de motivación, por lo que pretende cuestionar la instrucción. La abogada dice que se hizo una investigación prospectiva. “Domingo vive en un piso en concreto no en toda esa vivienda”, aseguró. En caso de condena, cree que ocho años son muchos porque, según recordó, “colaboró cuando fue detenido”.
El jefe del grupo Estupefacientes admitió al tribunal que el supuesto narco facilitó el registro (dio su consentimiento) y los llevó hasta las armas del cajón del dormitorio.
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