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El Concello de Ourense hace oídos sordos a la preocupación de los vecinos del perímetro rural de Ourense ante una propuesta de remodelación de las frecuencias del autobús urbanoque merma el servicio para miles de habitantes. El gobierno local ha hecho pública la primera idea de nuevas líneas, aunque el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, asegura que el borrador “podería establecer unha base case definitiva”. Con el proyecto, más de 5.000 vecinos del rural ourensano quedan totalmente afectados por la reducción de frecuencias de bus.
El Concello admite que reducirán las líneas de paso de los buses en ocho localidades: Seixalbo, Ponte Sevilla, Antiga estación de autobuses, As Curuxeiras, Rairo, Santa Cruz de Arrabaldo, Untes y Cruzamento de Piñor. La agrupación Miño, que integra a una veintena de asociaciones vecinales del perímetro rural, ya mostró su descontento con los planes de remodelación. La asociación vecinal de San Breixo, en Seixalbo, envió una carta por registro al Concello alertando de la “preocupación máxima” por perder frecuencias muy demandadas, que llevan a centros de salud o institutos.
Lejos de atender las demandas vecinales, Jácome asegura que, en el caso de Seixalbo, “non ten xustificación de demanda” y cita que la localidad “ten un bus case cada 15 minutos”, asegurando apenas un 10% de ocupación media. El regidor ourensano asegura que el nuevo plan de frecuencias es “unha revolución absoluta”, que permitirá la “optimización e redistribución das liñas actuais, que están totalmente descompensadas, ata acadar unha repartición máis xusta”.
Con el borrador en la mano, la frecuencia de paso de los autobuses en las nuevas líneas de transporte urbano empeora el servicio especialmente para los vecinos del perímetro rural que, a la vez, son los que más demandan el transporte urbano. En algunos casos, el tiempo de espera por el autobús será el doble. Por ejemplo, a Seixalbo llega el servicio cada 15 minutos y ahora lo hará cada 30 con el nuevo plan.
Tampoco mejoran los residentes de Reza, Ceboliño, Velle, Cabeza de Vaca, Quintela, Valmés, O Polvorín, A Chavasqueira o Rabo de Galo: mantienen las mismas líneas, a pesar de que en algunos casos el autobús pasa cada hora, como en Palmés y As Eiroás. En Peliquín la espera se alarga a los 70 minutos. Un total de 21 líneas (más de la mitad) tiene una frecuencia de espera superior a la media hora.
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