Nuevo curso político en Ourense: un puzle entre partidos divididos

La ciudad de Ourense empieza el mes de septiembre con la imperiosa necesidad de negociar presupuestos o desencallar el PXOM, mientras el PP busca líder y el PSOE lucha por remontasr ante un BNG cohesionado.

Manuel Cabezas, ayer en la junta local del PP
Manuel Cabezas, ayer en la junta local del PP

La ciudad arranca un nuevo curso político con muchos frentes en el horizonte. Tras dos años sin presupuestos, se afronta una etapa en la que debería empezar la negociación para articular unas nuevas cuentas ya pensando en el próximo periodo presupuestario. También se afronta la necesidad de desatascar seis grandes licitaciones pendientes y todas las concesiones caducadas y un tema de máxima importancia, el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), que no puede dilatarse más, pero que carece de consenso.

Mientras tanto, los partidos afrontan este nuevo curso de forma desigual, con la oposición en momentos bajos. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, parece tener al PP de su mano y dispuesto a cubrirle en los temas más importantes, mientras los populares afrontar una de las crisis más grandes de las últimas décadas en la ciudad. Sin liderazgo (Manuel Cabezas se despidió ayer de los suyos en la junta local y anunció que dejaría la presidencia local pero sin dar fecha), el PP afronta un nuevo curso muy complicado, con la necesidad de reorganizarse y de diseñar una hoja de ruta clara. Hoy, su papel como oposición está muy difuso y se ha perfilado más bien como un colaborador necesario de Jácome. El grupo municipal, totalmente dirigido desde Santiago, afronta tiempos convulsos, pero tiene la oportunidad de marcar un perfil propio, ya que por sus manos pasarán asuntos tan fundamentales como los nuevos presupuestos o la luz verde al plan urbanístico.

En el lado izquierdo del tablero político, el PSOE intenta superar la derrota electoral sin paliativos, con la incógnita de cuál será el papel que ejerce el candidato Paco Rodríguez y con una tarea fundamental: encajar el trabajo del grupo en un partido a nivel provincial que cuestiona y fiscaliza todos sus movimientos. El BNG, mucho más cohesionado a nivel interno, mantiene su línea de críticas a Jácome y de equiparar al alcalde y al PP, al que engloban en un pack conjunto. Ambos grupos tendrán que mantener sus líneas de vigilancia a Jácome con el reto de no parecer un obstáculo para el avance de la urbe, como así intentará colocarlos el alcalde. De hecho, en el próximo pleno se prevé que llegue la primera de las muchas modificaciones de crédito (al no haber presupuesto, este es el mecanismo que tiene el gobierno local para poder hacer inversiones) en las que deberán posicionarse.

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