SE DUPLICA EN ESPAÑA
Ourense esquiva, con cero casos, el repunte del sarampión
Agustín Ibarrola era amigo de Jorge Oteiza, un escultor que encontró las claves de su obra y lo celebró haciéndose a un lado. Muchos de los hallazgos de Oteiza los hizo propios el de Basauri; los positivos-negativos, la relación entre lo cóncavo y lo convexo, la división del espacio. Cuando Ibarrola formó el Equipo 57 en París invitó a Oteiza, pero este estaba ya en otra dimensión. Como artista longevo su obra tiene aristas, la que teoriza y juega con el espacio, la que le lleva en los 80 a sus afamadas intervenciones en bosques: Oma, Ávila, Salamanca, Allariz; pero Ibarrola siempre ha sido un hombre comprometido, en lo artístico y en lo personal. Comunista durante el franquismo, la primera vez que pisó la cárcel -1962- fue por una representación de la huelga de los mineros asturianos. Torturado hasta lo inimaginable, su obra entonces social, no se amilanó un ápice. Su compromiso artístico lo volvería a llevar a prisión. La valentía iba ligada a su persona.
Represaliado por el franquismo, se posicionó contra ETA en los años duros de verdad, arropando el Foro de Ermua y Basta Ya, cuando lo fácil hubiera sido quedarse en su caserío y dedicarse a la vida contemplativa. No sería Ibarrola.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
SE DUPLICA EN ESPAÑA
Ourense esquiva, con cero casos, el repunte del sarampión
DIMISIÓN EN DICIEMBRE
El concejal Francisco Lorenzo sustituye a Jácome en la Diputación
Lo último