Obituario | Antonio Piña, emprendedor del transporte ourensano

DESPEDIDA

El empresario ourensano Antonio Piña, fundador de la compañía de autobuses Anpian, falleció este jueves

Publicado: 11 oct 2024 - 07:03 Actualizado: 11 oct 2024 - 08:30
Antonio Piña, el pasado junio.
Antonio Piña, el pasado junio.

Su carácter emprendedor se mantuvo intacto hasta el final, cuando el pasado junio inauguró, el día de su 101 cumpleaños, el aparcamientos de autocaravanas que construyó en Reza, en Ourense. “Estoy muy contento, es un beneficio para la ciudad”, decía.

Antonio Piña nos dejaba ayer tras una vida en la que fue consiguiendo logros gracias a su personalidad inconformista. Nacido en 1923 en Casas Grandes, concello de Padrenda, este hijo de labriegos fundó la empresa de transporte de pasajeros Anpian en el año 1958. Desde entonces, bien seguro que decenas de miles, varias generaciones, pueden afirmar que ellos han viajado en uno de los autobuses de la flota de Piña. Y todo empezó, como él mismo decía, “como una broma”. El inicio fue llevando a la gente a las ferias que acogían cabeceras de comarca como Ribadavia, A Cañiza o Carballiño. Confió Antonio en esta aventura en otro ourensano para el suministro de los autocares: los primeros, un Dodge y un Perkins, salieron de las fábricas de Eduardo Barreiros.

La suerte de la empresa, como reconocía el propio Piña, no habría sido la misma sin contar con el apoyo de quienes consideraba sus amigos más íntimos: el padre Comesaña, Pegerto Caride, Ramón Pérez Rumbao o Angelito Álvarez Quintela.

En la trayectoria del empresario no queda hueco que marcar para reflejar todos los hitos que conquistó: en 1966 su empresa consiguió la primera autorización internacional de Galicia, un trayecto Santiago-París. Respondía, claro, a la alta demanda de una sociedad gallega que buscaba una salida de aquella España pobre y necesitada. Capeó Piña con fortaleza y tenacidad los años menos dichosos cuando Anpian apenas cumplía sus primeros doce: la crisis energética de finales de los setenta. Y lo hizo con el empeño y la firmeza por la cual ya era alabado por quienes le conocían. Fue en ese momento cuando vio en el transporte escolar la luz al final del túnel: los niños llegaban seguros a las escuelas en los autobuses Anpian. El país se abrió al exterior y con él los españoles que querían atravesar fronteras. Allí estuvo Anpian, para llevar de nuevo a París -esta vez para ver la Torre Eiffel-, pero también a Oporto o Londres.

Reflejo de la huella que deja en esta vida fueron las palabras dedicadas a Anpian, fruto del esfuerzo durante su carrera. El rey Juan Carlos I, el presidente Emilio Pérez Touriño o la ministra Magdalena Álvarez fueron algunas de las autoridades que se sumaron a las felicitaciones cuando Anpian hizo 50 años. Hoy, familiares y amigos despiden a un hombre que deja una profunda huella y que ya forma parte de la historia de Ourense.

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