Obituario | Emilio Añel Lorenzo, un clásico pontino

Obituario

Emilio Añel Lorenzo,
Emilio Añel Lorenzo,

Emilio Añel Lorenzo fue uno de los pontinos clásicos, conocido y muy querido, que vivió especialmente pendiente de ese enorme trozo de Ourense que es nuestro Puente Canedo. Que lo vivió de corazón porque Milucho había nacido aquí y desarrolló aquí toda su vida. Desde niños hasta estas alturas de la vida en la que pasamos a formar parte de los “más ancianos de lugar”.

Con sus ochenta y seis años a cuestas, es decir, los mismos que contamos el grupo aquel que coincidimos de jóvenes que nacimos en plena Guerra Civil y nos encontramos juntos con el uniforme militar en aquel primer curioso reemplazo de los años cincuenta que por vez primera nos reunió en el Campamento Militar del Cumial y Cuartel de San Francisco a más de mil jóvenes de la provincia. Claro, formamos una muy especial peña los de la capital y que habría de servir para ir pasando luego los años especialmente unidos, viviendo a fondo todo lo que hiciera falta sobre lo que nos tocaba protagonizar.

Naturalmente Milucho, con su hermano primero y siempre a las órdenes de su padre, Antonio Añel Pereira, sacaron adelante la empresa constructora de las importantes en aquel momento. Pero Milucho también viviría durante los años jóvenes pendiente de otras actividades, siendo una de las destacadas el deporte y, dentro de él, el baloncesto. Aquel deporte que en esos años cincuenta vivimos tan a fondo en improvisadas canchas como las del Hogar Infantil, el Pompeo, el Couto y algunas otras tan influyentes en la aparición y el crecimiento del basket en Ourense, como las canchas que nosotros mismos construimos y legalizamos, por ejemplo, en los terrenos que dejó libres la vieja estación de ferrocarril en el Puente –hoy ocupados por centros de enseñanza- cuando surgió la nueva Estación Orense-Empalme, la que ahora acaba de conocer tan profunda reforma. Hoy resultaría poco menos que imposible: insisto, los mismos baloncestistas construíamos las canchas para partidos oficiales, tantas veces aprovechando materiales y medios de transporte de las empresas de construcción que tenían los padres de los jovencísimos baloncestistas.

Pero no se detuvo ahí Milucho y quiso ser también dirigente del deporte. Y, naturalmente, trabajó al lado de su gran amigo Jorge Bermello en aquella tan concreta etapa ourensanista en la que éste fue uno de los destacados presidentes de C.D. Orense.

Pero en una larga vida y tal cómo nos sucedió a bastantes, la salud puede jugarnos malas pasadas, y eso afectó en un momento a Añel. Se recuperó, pero precisamente ahora surgieron nuevas secuelas de aquel trance. Y ahora, cuando con su esposa Chelo, sus hijos y nietos vivían unos años de tranquilidad, aparecieron esas secuelas anteriores y, en pocas semanas, llegamos a su fallecimiento sucedido anteayer, y al funeral de las once y media de la mañana de hoy, naturalmente, en nuestra Iglesia de Santiago de las Caldas, donde también volveremos a reunirnos tantos de aquella generación con tantos otros pontinos para despedir a nuestro amigo, al lado de sus familiares.

Contenido patrocinado

stats