La ola solidaria ourensana se prepara para la reconstrucción

Solidaridad

Las distintas personas y entidades que auxiliaron a vecinos, brigadistas y militares se muestran preparados para seguir colaborando, ya bajo la coordinación de las instituciones públicas.

Cruz Roja reparte agua con los militares
Cruz Roja reparte agua con los militares

Ourense se movilizó para que nada le faltase tanto a quienes se encuentran luchando contra el fuego como a los que han sufrido pérdidas en esta reciente oleada de incendios. Desde el primer minuto, colectivos de todo tipo y ciudadanos de forma espontánea han formado parte de una cadena humana de generosidad que, una vez más, estuvo presente desde el primer minuto.

La organización tanto para la recogida de material como para su distribución, se hizo por mensajería instantánea. Los grupos de voluntarios crecieron a gran velocidad y, después de un cierto caos incial, empezó a articularse una respuesta más organizada, marcando las responsabilidades de recopilar, clasificar y distribuir allí donde fuera necesario.

Así lo recuerda Lora González, quien desde la tienda Amodo de la calle Santo Domingo, ha estado recibiendo donaciones para los afectados por los incendios. Ella y sus compañeras del espacio “somos todas de aldea, y tenemos amigos y familiares afectados”, relata. “Decidimos establecernos como punto de recogida, creyendo que más adelante se articularía un lugar donde llevar las donaciones, cosa que nunca sucedió”. Su tienda canalizó un gran número de aportaciones en los primeros días de la emergencia.

Oleada de solidaridad en Ourense por los incendios

“En seguida surgió entre los voluntarios una coordinadora de diez personas, que organizó una lista de cosas de lo que se necesitaba, lo que había, y a dónde había que llevarlo”, sigue contando González. Cuando disponían de ese material necesario “en seguida aparecía una persona para transportarlo y llevarlo a donde hiciera falta”. Su intención de participar “no fue algo reflexionado, pero no había otra manera de hacer llegar las cosas hasta que empezó la coordinación”. Sobre la respuesta de la gente, recuerda también que “en un momento dado, tuvimos que pedir a través de las redes sociales que no se nos mandaran más cosas, porque ya estábamos saturadas”.

Unas calles más allá, en la rúa Pura de Dora Vázquez, la Central Unitaria de Traballadores (CUT) fabricaba “batelumes” caseros, la famosa herramienta para golpear y ahogar las llamas, que se ha convertido en todo un símbolo estos días. Guillermo Rodríguez recuerda que “montamos unha cadena de traballo improvisada, na que chegamos a traballar ata 50 persoas. Con cada remesa, os equipos de Protección Civil dos Concellos nos mandaban correccións, e fomos refinando a construcción ata conseguir con paus de madeira e alfombrillas de coche un batelumes cese perfecto”. El cálculo de la CUT es haber puesto en las manos del dispositivo antiincendios unos 500 batelumes caseros. “O derradeiro día de campaña chegamos a montar 80”, relata Rodríguez.

Durante y después

La red de voluntarios fue una de las piezas en un engranaje de protección vecinal donde también colaboraron instituciones como Cruz Roja, que ya el 12 de agosto colaboró en la evacuación de los usuarios de una residencia de mayores en A Mezquita, y en su traslado. “Siempre ponemos nuestros medios a disposición de las administraciones”, explican desde la institución. “Además de en traslados, hemos repartido agua, o kits de descanso para los bomberos, en colaboración con la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Brilat”, continúan explicando.

Cruz Roja también estará presente en la gestión posterior de la catástrofe. “Recibimos muchas donaciones con indicación de ser destinadas a las personas damnificadas, y ahora trabajaremos con las oficinas de asuntos sociales de distintos concellos para llevar nuestros equipos de apoyo psicológico”, indican fuentes de Cruz Roja. Una medida de ese tipo ya se ha puesto en marcha en Pobra de Trives, donde su alcaldesa, Patricia Domínguez, indicaba que “O obxectivo é ofrecer apoio emocional e acompañamento neste momento difícil”.

Otra insititución que estuvo ocupándose de que a los animales de las zonas quemadas no les faltara forraje fué el Sindicato Labrego Galego (SLG), quienes actualmente “temos habilitados os nosos almacenes en Ribadavia e Xinzo para recoller as aportacións que nos fan chegar”, explica Isabel Villalba, su portavoz. “Agora mesmo estamos enviando rolos de herba ós gandeiros, e traballando cos apicultores para intentar alimentar ás abellas, porque moitas son aínda crías que non poden voar grandes distancias para alimentarse”, añade. “Outra das prioridades é a reposición de bebedeiros, para o cal habilitamos contactos a través das nosas redes sociais ós que calquera que o precise pode acudir”, concluye la portavoz sindical.

“colaboraremos na reconstrucción do monte e a paliar as perdas materiais se fose necesario”

El movimiento vecinal también está tomando el mando en la comarca de Valdeorras. En la aldea de San Vicente de Leira, donde el fuego dejó varias casas únicamente con las paredes en pie, decidieron recurrir al micromecenazgo buscando 20.000 euros que les permitan iniciar la reconstrucción. Xeila Rodríguez, integrante de la comisión vecinal, explica que “recibimos moitas mensaxes preguntándonos como podían axudar, e por eso decidimos lanzar o GoFundMe -por la web donde reciben las donaciones-. Tamén nos comentaron que se están organizando concertos, e vendendo láminas para axudarnos, así que foi a mellor forma de canalizar as dozaóns”. Al cierre de esta edición, lo recaudado rondaba los 16.000 euros.

La hora de las instituciones

Pero tanto particulares como instituciones tienen muy claro que su ayuda solo puede ser puntual, y que el grueso de la reconstrucción tiene que recaer en las instituciones públicas a través de planes de ayuda. Los portavoces de Cruz Roja tienen muy claro que “las nuestras son siempre acciones complementarias, y empleamos nuestros fondos para ese fin”. Otro tanto opinan desde la CUT, donde “colaboraremos na reconstrucción do monte e a paliar as perdas materiais se fose necesario”, asegura Guillermo Rodríguez, “pero agota temos que agardar ós plans das autoridades”.

En la misma línea se sitúa Xeila Rodríguez desde San Vicente de Leira. “A cidadanía está ben, pero precisamos de recursos dende as administracións. A nosa prioridade é o desescombro das rúas”, comenta.

Así, poco a poco, la ola solidaria entra en compás de espera hasta saber qué más puede hacer. “El lunes -25 de agosto- fue el último día que participamos en los repartos”, cuenta Lora González. “El fin de semana anterior entregamos unos colchones, y parte de una cocina. Nos queda algo de ropa y comida para animales”; pero deben volver a su actividad habitual, porque “hemos estado casi dos semanas sin facturar, y somos artesanas ante todo”, concluye.

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