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Una operación contra el narcotráfico dirigida por el Juzgado de Instrucción 1 y la Fiscalía antidroga de Ourense ha situado a una familia asentada en la ciudad, aunque con una segunda vivienda en Portonovo, en el epicentro de una banda organizada que movía importantes cantidades de sustancias estupefacientes. De hecho, los siete kilogramos de heroína incautados tenían como destinatarios al clan ourensano, compuesto por cuatro miembros de una misma familia y un colaborador que supuestamente trabajaba para ellos. Estos mismos abastecían a otros traficantes gallegos a un nivel intermedio.
Además, se localizaron 66 kilos de speed (metanfetamina) en un registro domiciliario desarrollado en Vizcaya, lo que supone una de las mayores aprehensiones a nivel nacional de esta droga sintética, así como 115.000 euros en Madrid.
En total, la operación, que estuvo bajo secreto de sumario hasta el miércoles, se saldó con 17 detenidos en distintas provincias (Madrid, Vizcaya, Cantabria, Zamora, Pontevedra -allí se detuvo a los ourensanos-). Las primeras detenciones se practicaron el jueves y pasaron a disposición judicial entre el domingo y este martes (la Policía Nacional dejó en libertad a tres de ellos a expensas de que declaren cuando los cite el juez instructor).
Ocho de los arrestados ingresaron en prisión. Entre ellos, Francisco Javier J. y su hijo Miguel Ángel, dos de los ourensanos. La mujer del primero y su hija quedaron en libertad junto al colaborador pero investigados en un delito de tráfico de drogas en cantidad de notoria importancia y pertenencia a banda criminal. Según fuentes de la investigación, a ninguno de ellos le constaba actividad profesional remunerada pero el cabecilla posee antecedentes por tráfico de drogas en cantidades importantes.
La investigación comenzó en el mes de enero de este mismo año cuando la Udyco de A Coruña descubrió que una familia radicada en Ourense estaba comprando cantidades importantes. A partir de ahí, se llegó a otros traficantes que se abastecían del mismo proveedor, el nexo de unión entre todos ellos.
Sin domicilio, usaban cabinas en vez de móvil
Fuentes de la investigación no dudan en resaltar la importancia de esta operación antidroga y el trabajo desarrollado por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) y la Comisaría Central de la Policía Nacional -no participó Ourense- en tanto que ha permitido, con la detención de la familia domiciliada en la ciudad, desarticular a una red que abastecía de heroína a los consumidores gallegos. El alijo fue interceptado -añaden- cuando iba a ser entregado a Francisco Javier J. en Portonovo.
Su proveedor, Sadullah Unnu, uno de los mayores capos de la heroína en Europa, adoptaba importantes medidas de seguridad. La principal, la ausencia de domicilio. De hecho, según comentan, "dormía en pensiones, hoteles, en la carreteras...". Esta extraordiniaria movilidad dificultaba su seguimiento por distintos puntos de la geografía nacional. Fue detenido cuando le entregaba droga a Francisco Javier J.
Los narcos no utilizaban teléfonos móviles, preferían hacer las llamadas desde cabinas públicas escogidas al azar y cambiaban frecuentemente de coches en sus desplazamientos.
La investigación continua y no se descartan más detenidos.
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