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El de Valdeorras fue el peor, pero no fue el único incendio forestal que devastó la provincia. El de 2022 fue un verano negro. Una serie de incendios en Monterrei sembraron el caos en Verín y Oímbra. Otro fuego especialmente grave fue el de Pradoalbar, en Vilariño de Conso. Las llamas arrasaron 7.000 hectáreas en pleno Macizo Central, afectando también al parque natural de O Invernadoiro. Son solo unos cuantos de la larga lista de incendios que se sucedieron durante el estío pasado.
En total, ardieron cerca de 30.000 hectáreas. El coste para extinguir las llamas de estos fuegos superó los siete millones de euros. El más caro de apagar fue el de Pradoalbar: la factura rozó los 1,8 millones. Le siguió el de Valdeorras, así como el de Laza y Chandrexa. Ambos superaron el millón. La mayor parte de este esfuerzo económico no podrá ser reclamada nunca: 3,8 millones corresponden a incendios causados por rayos.
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