Ourense es la provincia que tiene más estaciones fantasma de Galicia

Transporte

En dieciséis de las treinta terminales ferroviarias ourensanas ya no para ni un tren y en otras diez, tan solo uno

Estación de Ourense-San Francisco, sin servicio de viajeros desde 2019 (ÓSCAR PINAL).
Estación de Ourense-San Francisco, sin servicio de viajeros desde 2019 (ÓSCAR PINAL).

Ourense es la provincia gallega con más estaciones fantasma. De las treinta terminales ferroviarias que hay extendidas por su red ferroviaria de algo más de 240 kilómetros, en dieciséis de ellas ya no para ni un solo tren. El resto, salvo la de Ourense A Ponte, no salen mucho mejor paradas. El drama no es nuevo, pero se acentuó con la pandemia. La versión de Renfe, de suprimir servicios o paradas allí donde no hay viajeros choca con las evidencias de una realidad que contradice esa afirmación: hay trenes que paran en estaciones con pueblos que ya no tienen habitantes, en la provincia de Lugo, por ejemplo. Pero en cambio ya no lo hacen en estaciones de localidades que están pobladas y a las que un tren les permitiría comunicarse con la capital de la provincia.

De las líneas ferroviarias que parten de la terminal de A Ponte, la peor parada es la de Zamora. En el territorio de la provincia cuenta con doce estaciones y solamente en una, A Gudiña, paran trenes: cuatro de los seis alvias diarios a Madrid. A Gudiña es, después de Ourense ciudad, la población con más servicios ferroviarios de la provincia. Pero es la única localidad de Galicia castigada sin el beneficio tarifario de la obligación de servicio público que ofrece billetes a precio de regional para comunicarse con su capital de provincia. La supresión del último tren regional por esa línea, en 2013, convirtió en estaciones fantasma a Taboadela, Paderne Cantoña, Ponteambía, Baños de Molgas, Vilar de Barrio, Alberguería-Prado, Laza-Cerdedelo, Castrelo de Val-Verín-Campobecerros, Vilariño de Conso-Venda da Capela y A Mezquita-Vilavella. Algunas, han sido salvadas de la ruina por el Inorde y su Plan Estaciones, que recuperó para otros usos los edificios de viajeros. Otras sufren el efecto devastador de la falta de mantenimiento. En la misma línea, pero en dirección a Santiago de Compostela, también se han quedado sin tren las estaciones de Santa Cruz de Arrabaldo, Maside y Boborás. O Irixo y O Carballiño son las únicas que todavía cuentan con un tren diario por sentido para viajar a Santiago o a Ourense.

A estas trece localidades del corredor Santiago-Ourense-Zamora que se han convertido en estaciones fantasma hay que añadir otra. Ourense-San Francisco. Las obras de adaptación del túnel de San Francisco para el uso de los trenes de alta velocidad supuso el cierre de esta terminal urbana a los servicios de viajeros que todavía mantenía con O Carballiño y Santiago por la línea convencional. Finalizadas las obras, San Francisco no solo habría podido recuperar esos trenes. También se podrían haber extendido hasta ella buena parte de los servicios Avant con Santiago, una vez que su vía quedó electrificada.

Con catorce estaciones cerradas a cal y canto el corredor Santiago-Zamora es el más afectado de todos los que discurren por Galicia. Pero no el único. En territorio ourensano, hay otras dos en las que no para ningún tren. La más lejana se encuentra en el municipio de Carballeda de Valdeorras y es la de Pumares, al lado mismo del embalse del mismo nombre, a orillas del Sil.

La última en incorporarse a esta fatídica categoría de estaciones fantasma fue Barbantes, en la localidad de Barbantes Estación, en el municipio de Cenlle. Barbantes, a trece kilómetros de la estación de A Ponte perdió su conexión ferroviaria con Ourense, Ribadavia y Vigo cuando se declaró el primer estado de alarma y se suprimió el regional de la mañana a León, que Renfe parece no tener interés en recuperar nunca más.

La falta de viajeros como argumento para la supresión de paradas o la desaparición de trenes queda desmentida por la realidad de los hechos. El mismo tren que no para en Barbantes, donde es notorio que existe población activa y un interesante atractivo turístico y termal (además de las pozas que se encuentran al lado, es la estación más cercana al balneario de Laias), lo hace en cambio en San Pedro de Sil, el apeadero de un pueblo al lado del embalse del mismo nombre en Pantón que, según el censo, ya no tiene habitantes.

Supresión de trenes sin más criterio que la falta de presión política y social

¿Existe algún criterio racional para supresión de una parada o un tren? Si es falta de población, Barbantes tendría que tener tren y San Pedro de Sil, no. Si es actividad económica o social, Baños de Molgas tendría que tener tren, porque es un balneario en activo, ya que Céltigos, el apeadero que se construyó para atender el balneario de Fontecelta, sigue teniendo tren, pese a que el balneario cerró hace décadas. La línea de Zamora no tiene regional entre Ourense y Puebla, pero sí entre Puebla y Valladolid (un territorio mucho más despoblado). ¿Cómo se explica? Hay un dicho gallego que resulta muy gráfico: “Quen non chora non mama”. Si unos tienen tren y otros no es porque han sabido presionar. La presión política y social es la que asegura que haya trenes.

Estación de Barbantes
Estación de Barbantes

La pandemia se cargó el último tren de Barbantes, la estación de Cenlle, un municipio de gran interés turístico por sus termas y sus bodegas en las que se desarrollan actividades de enoturismo.

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Restaurada por el Inorde, Baños de Molgas luce con elegancia el edificio de viajeros que otrora recibía a los bañistas que llegaban incluso en el diurno y en el expreso de Madrid. El balneario está más activo que nunca pero su estación no.

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La actividad industrial de su entorno se beneficiaría del servicio de cercanías que desde hace años reclaman entre O Carballiño y Ourense-San Francisco o incluso el Polígono de San Cibrao.

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San Pedro de Sil es un pequeño apeadero al lado de la última presa de este río. La gran paradoja es que el mismo tren que no para en Barbantes, sí lo hace aquí, en la estación de un pueblo que ya no tiene habitantes.

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Céltigos es un apeadero que debe su existencia y su nombre al balneario de Céltigos, en Sarria. Está cerrado al público desde hace décadas. Pero a Molgas ya no se puede viajar en tren aquí sí, cada día, desde Ourense y A Coruña.

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Sin atención al público y sin trenes, la estación de Ribadavia exhibe en su fachada horarios que hace años no se cumplen y que pueden inducir al frustrado viajero a esperar por un tren que no llegará o no parará.

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