Ourense, la provincia de España con mayor subida de precios por la guerra iraní

SUBEN LOS PRECIOS

La guerra en Irán golpea el bolsillo de los vecinos de Ourense y dispara la inflación en la provincia hasta el 4,2%

Una persona reposta en una estación de servicio de Ourense.
Una persona reposta en una estación de servicio de Ourense. | Óscar Pinal

Ourense se ha convertido en el epicentro de la subida de precios en España. Según los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) de marzo, la provincia registró un incremento interanual del 4,2%, la cifra más alta de todo el territorio nacional. Este repunte sitúa a Ourense casi un punto por encima de la media del país (3,4%) y por delante de otras regiones con fuertes subidas como Madrid (4,1%), Toledo (4%) o Ciudad Real (3,8%), que encabezan junto a la provincia ourensana el ranquin de la carestía en este primer trimestre del año.

Este “hachazo” al bolsillo de los ourensanos se explica por un crecimiento de precios en dos tiempos. Por un lado, la provincia sufrió un salto mensual del 1,3%, un encarecimiento repentino en solo 30 días que no se veía desde hace un año y medio (octubre de 2024). Por otro lado, este impulso ha llevado la inflación anual al 4,2%, la cota más alta en Ourense desde principios de 2023, cuando todavía coleaban los peores efectos de la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania. Este repunte rompe de forma abrupta la tendencia de alivio con la que se cerró 2025 y se debe, en gran medida, al conflicto bélico en Irán.

Golpe al ahorro

Los datos revelan subidas críticas en servicios básicos que están asfixiando el presupuesto familiar. El grupo de vivienda, agua y energía ha escalado un 9,6% anual, impulsado principalmente por un incremento histórico del 33,2% en el suministro de agua, una cifra récord en la serie histórica. A este golpe se suma el repunte de la electricidad y el gas, que subieron un 2,4% solo en el último mes, situando su tasa anual en el 5,3%. Por su parte, la cesta de la compra sigue sin dar respiro con un repunte del 5,1% en los alimentos básicos, mientras que otros artículos de consumo recurrente muestran subidas alarmantes: el calzado se ha encarecido un 8%, el tabaco un 7,2% y el transporte -lastrado por el precio de los carburantes- ya sube un 4,9% anual.

Alberto Vaquero, profesor de Economía Aplicada de la UVigo, aclara que Ourense sufre más el impacto de la inflación por motivos estructurales: al tener rentas modestas, el peso de los alimentos y el transporte es mayor, amplificando cualquier subida. Además, apunta a la singularidad de la hostelería local: al haber muchísimos bares y restaurantes en relación a la población, cualquier subida en este sector -donde el consumo es muy elevado- tiene una incidencia en el IPC de la provincia mucho mayor que en el resto del país. Respecto al conflicto en Oriente Medio, el economista advierte que, aunque la dependencia energética ha bajado respecto a la crisis de Ucrania, el “efecto contagio” derivado de la factura económica de la guerra es ya inevitable.

Sobre el futuro inmediato, Vaquero avisa que el margen de las familias es “nulo” ante unos salarios y pensiones a la cola del país. “La dispersión poblacional genera un coste adicional de transporte; si el crudo sube, se nota mucho más”, señala. Por ello, el único salvavidas será recurrir a la hucha: Ourense, situada en el “top 10” nacional en ahorro por habitante, se verá forzada a rescatar depósitos y fondos para cubrir su consumo diario si continúa la espiral inflacionista.

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