Ourense recuerda el fin de Citroën
Una gran movilización logró evitar hace 20 años la pérdida 500 empleos con la marcha de la compañía
Los concesionarios de vehículos no venden y la automoción se estrella contra la crisis. Pero el problema no es nuevo. Precisamente hace ahora 20 años, Ourense luchaba para evitar la marcha de la que era entonces la principal industria de la provincia: la factoría de Citroën en el Polígono de San Cibrao. Fue la mayor movilización laboral de Ourense y, aunque no evitó el cierre de la planta, sí logró que ningún trabajador quedase en paro. Los sindicatos preparan ahora un acto para recordar aquellos momentos.
La lucha para evitar el cierre de Citroën fue una de las mayores movilizaciones que se registraron en la provincia, de la que en la actualidad se cumplen 20 años. El sector de la automoción, que ahora pugna por sobrevivir, siempre estuvo, pues, al borde de la incertidumbre.
El recuerdo de Citroën persiste en los trabajadores y sindicalistas que entonces reclamaron que se mantuviese en Ourense la que era la mayor industria. No pudieron evitar el cierre, pero sí lograron que no se perdiese ningún puesto de trabajo.
La factoría de Citroën en Ourense había comenzado su actividad en 1977, en una gran parcela en el polígono industrial de San Cibrao das Viñas. La compañía francesa llegó a Ourense después de que la zona fuese declarada como gran área de expansión industrial (GAEI) por el Gobierno, e implantó una fábrica para suministrar a la de Vigo. Pero los planes empresariales cambiaron en pocos años. En 1989, la compañía optó por reducir plantas propias y subcontratar a terceros- un plan que conllevaba el cierre en San Cibrao. Citroën preveía dejar en la calle a toda su plantilla, integrada por 510 trabajadores (aunque había llegado a tener cerca del millar). Comenzó una férrea lucha laboral, que finalizó el 15 de julio con un acuerdo entre empresa y sindicatos, en virtud del cual unos 300 trabajadores se trasladaron a la planta de Vigo y los restantes se quedaron en una nueva factoría de cableado, Labauto, que se ubicó en las instalaciones de Citroën. Esta firma se integró posteriormente en Valeo, y la historia se repitió años después: la planta acabó cerrando en 2005, tras una movilización similar a las de Citroën, pero con peor resultado, pues sólo se recolocó a una parte muy pequeña de los empleados.
Ya dos años antes, Citroën había reducido plantilla trasladando 152 trabajadores a la empresa Sommer Allibert, que se instaló en una de sus naves en el polígono. Esta factoría sí continúa funcionando actualmente, en manos del grupo Faurecia.
En todo caso, gracias a la firmeza de las movilizaciones, ningún trabajador de Citroën quedó en el paro. No obstante, el cierre supuso un duro golpe para Ourense.
Convulsión
Foi unha convulsión industrial. Entón o polígono era case só Citroën, as outras empresas eran bastante máis pequenas. E as industrias auxiliares que se crearon non foron da magnitude nin consistencia daquela, explica Etelvino Blanco, secretario comarcal de CIG, que que lideró el proceso, junto a Lorenzo Alcalde (CC.OO.) y Baldomero Areán (UGT). La movilización de fue la mayor registrada en la provincia en el ámbito laboral y de las mayores protestas sociales, sólo superada por la que se organizó a principios de los años 90 para reclamar la creación en Ourense de un Campus propio.
Encuentro para el recuerdo
En recuerdo de la importancia que tuvo aquella lucha para la sociedad ourensana, las centrales sindicales de UGT, CC.OO. y CIG han organizado una jornada de confraternización para reunir de nuevo a los trabajadores afectados, ya que muchos están hoy jubilados o trabajan en diferentes fábricas, y parte de los que se fueron a Vigo siguen allí. Para ello, el próximo sábado, 13 de junio, están convocados a un encuentro en la Casa Sindical, a partir de las 11.30 horas, y posteriormente realizarán una comida al aire libre en el entorno del río. Los interesados en participar en este acto pueden anotarse en las oficinas de cualquiera de los tres sindicatos antes del jueves, día 11.
Un hito para la historia del sindicalismo en la ciudad
Un hito para la historia del sindicalismo en Ourense. Así fue definido por los representantes de los trabajadores el acuerdo alcanzado con Citroën. El pacto contemplaba dos alternativas: los trabajadores podían escoger si deseaban seguir perteneciendo a la plantilla de Citroën, así como la fábrica del grupo a la que querían trasladarse, o si se quedaban en Ourense para incorporarse a Labauto. El acuerdo se logró tras fuertes medidas de presión. Cuando los trabajadores conocieron los planes de la empresa mantuvieron varias movilizaciones, pero las negativas de la dirección a reunirse con el comité ocasionaron que la plantilla decidiese de forma espontánea encerrarse en la factoría, en la que permanecieron dos días y retuvieron a cuatro directivos. Hubo momentos de gran tensión y algún intento de agresión, que fue contenido. Mientras, los familiares de los empleados se apostaban en la valla del recinto industrial, desde donde les suministraban comida y mantas para hacer más llevadero el encierro. Además, numerosos agentes mantenían vigiladas las instalaciones, aunque no llegaron a actuar. El acuerdo se cerró el 15 de julio, pero se perfiló en semanas posteriores, en las que se materializó la marcha de Citroën y llegó Labauto.
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