Paulo Ávila: “Volver a Galicia es una cosa que siempre nos planteamos"

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Paulo es neurocientífico y estudia un postdoctorado en Manhattan, Nueva York

Paulo se crió en el Pino, Ourense
Paulo se crió en el Pino, Ourense | Sara Jiménez

Paulo nació en Santiago, pero se crió desde los dos años en la zona del Pino, a la afueras de Ourense. Actualmente, se dedica a la investigación en neurociencias vasculares y está haciendo un postdoctorado en la Universidad de Cornell. Investiga el papel de la microvasculatura, es decir, de los vasos pequeños del cerebro para ver qué papel tienen enfermedades como el ictus, la demencia o la sepsis.

Pregunta. ¿Qué diferencia principal encuentra entre el estilo de vida de Manhattan y de Galicia?

Respuesta. Es una auténtica jungla de cemento, la diferencia principal que encuentro con Galicia es el ritmo de vida. Aquí creo que tenemos un buen balance entre la vida personal y laboral. Allí, la vida está muy enfocada en producir, lo cual tiene cosas buenas. A nivel laboral todo funciona, toso es rápido y hay recursos para ello, pero si no tienes la cabeza un poco asentada y sabes separar esas partes de la vida, es muy fácil perderse.

P. ¿Cuál es su plan favorito cuando viene a Galicia en verano?

R. Los veranos me gusta pasarlos en Panxón, Nigrán. Es un pueblo costero pequeño, tranquilo, con gente tranquila y buena y en la que tengo un buen grupo de amigos. Para mí, es una zona muy recomendable de las Rías Baixas.

P. ¿Cada cuánto regresa a Ourense?

R. Intento volver cada seis meses, dependiendo de cómo tengamos programadas las entregas y las fechas en el trabajo. Normalmente en verano y en Navidad es cuando intentamos venir, pero este último año es cuando más tiempo he estado fuera. Hace un año que no regreso por asuntos laborales y creo que es la época en la que más he experimentado el sentimiento de morriña. No me había pasado hasta ahora, porque nunca había pasado una época tan larga fuera y tan lejos de casa, se nota pasar el tiempo fuera.

P. ¿Qué es lo que más echa de menos de aquí?

R. Lo que más echo de menos de Ourense es, a la vez lo más especial de la ciudad para mí, su gente. Ya no solo mi familia y amigos, también los locales, la gente que vive aquí. Tenemos una forma de entender la vida y de relacionarnos, que yo creo que incluso dentro de Galicia es particular. La tranquilidad que tenemos a la hora de hacer las cosas, somos capaces de enfocarnos en un proyecto cuando tenemos que hacerlo, pero también de saber parar y relajarnos. Ese ritmo de vida, esa forma de disfrutar de la ciudad, es una cosa muy característica de los que nos hemos criado aquí.

P. ¿Fue complicado abandonar Ourense?

R. Dejar Ourense al principio no fue duro, estaba muy ilusionado con ir a Nueva York, piensas más en el destino que en lo que dejas al otro lado del charco. Es cierto que, obviamente, estoy muy contento allí. Este último año, con la distancia y todos los meses que he estado fuera de casa, se ha hecho un poco más duro, pero en general es muy buena experiencia.

P. ¿Le gustaría volver a Galicia?

R. Es una oportunidad que teníamos que cumplir. Volver a aquí es una cosa que siempre nos planteamos. Nos gusta mucho lo que es el ritmo de vida aquí, nuestra familia y nuestros seres queridos están en Galicia. Si tuviésemos la oportunidad, en el futuro es una cosa que estudiaríamos, pero el tiempo dirá.

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