‘Si una película no tiene buen guión, no tiene nada'

Su nombre figura en los títulos de crédito de grandes obras del cine español. El madrileño Emiliano Otegui recorre estos días las salas de cine ourensanas para decidir, junto al resto de miembros del jurado, quién merece la Calpurnia del OUFF.

Carolina Piñeiro
Publicado: 06 nov 2012 - 10:34 Actualizado: 10 feb 2014 - 23:54
Emiliano Otegui, durante el encuentro con estudiantes.
Emiliano Otegui, durante el encuentro con estudiantes.

¿Considera que existen tópicos alrededor de su trabajo? Porque parece que sólo se habla de la producción cuando algo sale mal.

Absolutamente. Creo que eso ha existido siempre. Parece que dentro de un equipo de cine, el enemigo a batir siempre ha sido el equipo de producción. Recuerdo que con 'Mar adentro' parte del equipo decía: 'Vaya película más fácil que estamos haciendo' porque no se nos veía para nada ni estresados. Yo les explicaba que eso era porque estaba muy bien preparada, con todo previsto. Sólo estamos obligados a correr cuando algo sale mal y es entonces cuando todas las miradas se vuelven hacia el equipo de producción.

¿En qué medida una buena producción es capaz de salvar un guión no tan bueno?

De ninguna manera. Si una película no tiene un buen guión, no tiene nada. De hecho, creo que un mal director puede estropear un buen guión, pero un buen director no puede mejorar uno malo. Podrá darle otro espíritu o incluso convertirlo en un éxito porque él pueda ser conocido, pero si no es bueno, la película tampoco lo será. Desde el punto de vista de la producción, nuestra misión es ayudarla a que tenga un camino más digno. Pero evidentemente, si la película no es buena, no lo es. Lo cual no significa que no pueda ser un éxito.

¿Pero sí podría estropearlo?

Sí, claramente sí. Si no tiene lo necesario en cuanto a materiales, decorado, un cásting adecuado... ahí sí que la puedes fastidiar. Puede tenerlo todo, pero si las cosas no están bien hechas, va a parecer que la película no es buena, porque el resultado no es el adecuado. Por otra parte, dentro de la producción está también la promoción y si un trabajo no se hace visible, nadie va a ir a verlo.

Usted ha trabajado con grandes directores del cine español, pero fueron tres películas de Amenábar las que le llevaron hasta tres premios Goya. ¿A qué responde?

Las cuatro películas que he hecho con Alejandro son muy buenas, pero además también muy vistas. Si no hubiese sido así, no hubiera tenido oportunidad de optar a estos premios. He sido un afortunado por poder hacer “Tesis”, “Abre los ojos”, “Los otros” o “Mar adentro” porque quien las hubiera hecho, creo que hubiera por lo menos optado al mismo premio.

Teniendo en cuenta las responsabilidades de su trabajo, ¿le resulta fácil convertirse en un espectador más en sus momentos de ocio?

Muchísimo. Tanto que no puedo ver películas de miedo porque me asustan. Sé de sobra que todo es de mentira y puedo deducir cómo se ha hecho, pero cuando entro al cine me olvido, siempre y cuando la película tenga unos estándares mínimos de calidad. Inevitablemente, cuando falla algo, mi cabeza lo detecta enseguida. Mientras eso no ocurra, veo la película como cualquiera.

No hay duda de que la tecnología avanza pero, ¿cree que algo en la esencia del cine esté yendo a peor?

Yo no creo que las tecnologías hayan influido mucho en que el cine vaya a mejor o peor. El hecho de que los directores cuenten con más medios, a priori es bueno. Quizá sí se ha perdido un poco la figura del contador de historias. Siempre he pensado que es como un chiste: si lo cuenta alguien con gracia, tiene gracia y si no, no tiene ninguna. Con las películas ocurre lo mismo.

En el OUFF le toca ponerse del otro lado y juzgar a otros realizadores.

No es algo que me disguste. Es una responsabilidad tremenda juzgar el trabajo de otros. Verlo y opinar es una cosa, valorar cuál es mejor es complicado porque eso siempre es una cuestión subjetiva. Pero un jurado siempre cuenta con la subjetividad como bandera.

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