Las peluquerías de Ourense se quedan sin relevos ni empleados

EMPRESAS

Los altos costes de contratación dejan solos a muchos profesionales del sector de la peluquería en Ourense

Peluqueras y clientes, en la peluquería Luz y Color.
Peluqueras y clientes, en la peluquería Luz y Color.

El sector de la peluquería de Ourense no encuentra relevo. Durante el último año, varios salones ourensanos que perdieron empleados optaron por no sustituirles, lo cual implicó que una vez alcanzada la edad de jubilación, los dueños no tuviesen a quién traspasar el negocio, optando por el cierre. Una imagen que va convirtiéndose poco a poco en la tónica, según María José Rocholl, presidenta de la Asociación de Empresarios de Peluquería y Salones de Belleza de Ourense. “Yo quiero ser positiva”, afirma la presidenta, “pero la realidad nos dice que las peluquerías o cierran, o se quedan solos los dueños”. Según aprecia la asociación, “nuestros socios, si se les va un trabajador, no contratan a gente nueva. Se quedan solos. La mayoría esperan jubilarse, y cuando se jubilan, el centro cierra. Nadie coge el negocio”, asegura Rocholl. “Y si se quedan sin empleados, siguen solos hasta el cierre”, añade.

La presidenta María José Rocholl.
La presidenta María José Rocholl.

Las peluquerías se encuentran ahora mismo en su temporada más potente junto a las navidades, ya que los clientes acuden cuando tienen eventos, o una fiesta popular, momento que aprovechan para arreglarse. Pero ese contexto a priori favorable choca por un lado con los costes de contratación, que se han incrementado debido a la entrada en vigor del nuevo convenio de la peluquería, que incrementa los salarios; a lo que hay que sumar la reciente subida del salario mínimo impulsada por el Ministerio de Trabajo, lo cual repercute en las cuentas de las peluquerías. A ello hay que añadirle los incrementos del consumo eléctrico o de agua. “El coste por empleado ha subido bastante, y la mayoría no lo ha repercutido en el precio final por cliente”, explica la presidenta de la asociación de peluqueros, quien añade que si “suben los costes por todos lados, y no lo reflejas en el ticket, no te da”.

Otra parte de esta crisis reside en la falta de profesionales formados en las nuevas tendencias que demandan los clientes. “La profesión exige ahora mucho más que el perfil de saber peinar, cortar y dar color, porque el cliente exige mucha más preparación ante las técnicas de color nuevas, y no es fácil encontrar a un profesional que las domine”, comenta María José Rocholl. También deben adaptarse a una nueva forma de tratar con los salones. “El concepto de peluquería de visita semanal ya no existe”, asegura Rocholl. “Ahora la gente busca calidad, aunque tenga que pagar un poco más por ello”, ilustra la presidenta, comentando además que el futuro del sector pasaría porque las peluquerías se conviertan en espacios de coworking, donde varios peluqueros autónomos compartan recursos, pero cada uno mantenga su cartera de clientes. Rocholl explica que “lo venimos pidiendo desde hace un tiempo, porque muchos están muy atentos a sus derechos, pero no tanto a sus responsabilidades”, pero su impresión es que aún tardaremos en ver este modelo de negocio en Ourense.

Auge de las barberías

Un modelo que sí está funcionando dentro del sector es el modelo de barbería, concepto que la Asociación de Peluquería y Salones de Belleza atribuye a la preferencia de los jóvenes, y que estos establecimientos elaboren peinados con degradados que requieren retoques constantes. “A partir de los 14 años, todos desean cortarse el pelo así”, sentencia María José Rocholl.

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