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Cada día es más complicado pasear por la calle y encontrarse con los negocios que las abuelas denominaban de toda la vida. Las tiendas que llevaban el nombre del dueño que las regentaba poco a poco han ido desapareciendo para dar paso a las grandes distribuidoras. Eso es lo que está sucediendo con las pescaderías tradicionales, que están en un momento crítico por la competencia que les generan los supermercados. Como señala uno de los trabajadores que vive de este sector, se han convertido en las tiendas de los olvidos. “Algunas personas solo acuden a nosotros cuando se les olvidó comprar el producto en las grandes superficies”, indica.
Uno de los pocos oasis de pescaderías tradicionales que aún resiste en la ciudad se sitúa en la Praza de Abastos, donde los clientes de toda la vida todavía acuden a menudo a comprar su pescado, aunque en sus instalaciones se echa de menos ver a los más jóvenes. “Los supermercados nos hacen competencia, ya que tienen un producto más barato que el nuestro y nos afecta porque la gente lo que mira es el precio”, señalan desde la Pescadería Luis Fontela.
En este sentido, confían aun así en que las pescaderías tradicionales puedan sobrevivir a las grandes plataformas gracias a su apuesta por la calidad. “Las plazas de abastos no van a dejar de existir porque el trato es distinto, más cordial y cercano, y el producto también”, indican.
En este sentido, Ruth Pineda, trabajadora en Pescadería Las Rías, ubicada en la Avenida de Buenos Aires, afirma que “aquí puedes seleccionar mucho más el producto, mimamos mucho más al cliente, se le limpia con más cuidado su pescado y se le da una atención más personalizada”.
Asimismo, indica que es pesimista de cara al futuro y señala el inicio de la crisis del sector en la llegada de los supermercados. “Ahí resultó una gran competencia porque la gente por comodidad compra todo allí”, manifiesta Pineda. Además, también señala a internet como otro competidor que les hace daño. “Mucha gente compra ‘online’, encargan su pedido y se lo llevan a la puerta, por eso tendemos a desaparecer”, añade.
Por otra parte, señala la falta de relevo generacional como uno de los grandes retos que puede marcar la supervivencia del sector. “Los jóvenes no quieren levantarse a las dos de la mañana para ir a la lonja a pelear por los mejores pescados porque es muy duro”, advierte Pineda.
En este aspecto, María Luisa Álvarez, gerente de Fedepesca, confirma el problema del cambio generacional y cree que se debe a un cambio social importante que está sufriendo toda la cadena de valor pesquera. “Son trabajos que exigen una dedicación en un horario comercial, hay que trabajar los sábados, el abastecimiento dependiendo de la zona puede ser nocturno y estamos en un momento en el que la gente joven está buscando más disponibilidad de tiempo para el ocio y buscando horarios que no sean comerciales”, declara Álvarez, quien urge abordar el problema porque sino “vamos a colapsar por falta de trabajadores”.
Además, indica que el sector de las pescaderías cada día se está haciendo más pequeño, en cuanto a volumen de superficie, frente a los supermercados. Asimismo, señala también la bajada del consumo de pescado como una de las claves de la reducción de la superficie de pescaderías: en Galicia desde el 2018 se redujo el consumo en seis kilos por persona al año.
Álvarez cree que esta reducción se debe a que los jóvenes cada vez tienen menos poder adquisitivo para la compra de producto fresco, cada vez cocinan menos y se asocia el producto pesquero “equivocadamente a un artículo difícil de comprar, de conservar y cocinar”.
Por otra parte, Álvarez señala que también hay más demanda de los productos congelados, ya que muchos consumidores optan por ellos porque el consumidor los tiene a su disposición en cualquier momento en el congelador de sus casas.
Precisamente, Julio Manuel Dacosto, que trabaja en Congelados Miño, se siente satisfecho con la evolución de las ventas y señala queha habido un gran aumento de demanda respecto a la pandemia, de hecho, indica que las ventas del bacalao salado subieron un 70%. Además, destaca que han notado un incremento de ventas importantes por la llegada de la Navidad.
En este sentido, la llegada de las fiestas, según cuentan desde Pescadería Las Rías, ha hecho que el producto se encareciese respecto al mes pasado.
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