La provincia de Ourense dispone de suelo para levantar 44.000 viviendas

SUELO RESIDENCIAL DISPONIBLE

Un informe apunta a las graves deficiencias en energía y transporte como escollo para ejecutar los proyectos urbanísticos, pero la provincia de Ourense tiene suelo disponible para edificar 44.000 viviendas

Torre de viviendas en construcción en el barrio de O Polvorín.
Torre de viviendas en construcción en el barrio de O Polvorín. | Óscar Pinal

El mercado de la vivienda en Ourense, en sintonía con el resto de España, vive inmerso en una tormenta perfecta. La elevada demanda sigue empujando los precios a niveles récord, tanto para la venta como para el alquiler, mientras la oferta es incapaz de seguir ese ritmo. Desde hace años, el sector lamenta la falta de suelo residencial como una de las principales causas de la escasez de obra nueva, pero lo cierto es que Ourense cuenta con más de 12,8 kilómetros cuadrados de superficie residencial con potencial para levantar 44.000 viviendas.

Así se desprende del informe Informe de Suelo 2026. Situación y potencial de las bolsas de suelo residencial en España, elaborado por la consultora Atlas. Para llegar a esa cifra específica, la investigación recopila de forma directa los datos de los Planes Generales de Ordenación Urbana de los concellos de la provincia y los registros del Ministerio de Vivienda.

Carencias

El estudio también da cuenta de que el desarrollo urbanístico en Ourense se enfrenta a importantes limitaciones técnicas que condicionan de forma directa la velocidad a la que se puede ampliar el parque de viviendas. Las conclusiones del informe reflejan que el horizonte mínimo para empezar a consolidar de forma efectiva estas bolsas de suelo residencial se sitúa en los diez años, de la misma manera que el plazo medio para completar totalmente los proyectos llega a los 22 años.

El suministro energético representa uno de los principales obstáculos detectados por los analistas en el territorio ourensano. El acceso rápido a la red eléctrica es prácticamente testimonial porque apenas beneficia al 4% del suelo disponible. La gran mayoría de los terrenos se encuentra en una situación intermedia, con un 56% de la superficie catalogada y un suministro factible mediante obras técnicas menores. Por contra, el verdadero problema reside en el 36% de las parcelas que sufren un acceso eléctrico deficiente, un factor que retrasará las obras y elevará sustancialmente los costes de promoción al obligar a ejecutar extensiones de líneas de alta tensión o subestaciones.

La situación de las comunicaciones resulta todavía más desfavorable para el futuro crecimiento de la provincia. Solo el 10% del suelo residencial ourensano dispone de un acceso calificado como rápido a las infraestructuras de transporte de alta capacidad, un porcentaje que se complementa con un 17% con accesos factibles. El gran freno operativo está en que la mitad exacta de todo el suelo proyectado, concretamente el 50%, padece conexiones deficientes que aislarán los nuevos barrios y forzarán la dependencia del vehículo privado. Esta falta de conectividad se completa con un 8% de suelo con accesos difíciles y un 15% calificado como muy difícil, lo que confirma el aislamiento de los sectores periféricos respecto a los grandes ejes de transporte.

Al comparar estos datos con el resto de Galicia, se observa una clara brecha entre el interior y el eje atlántico. Ourense, con sus 12,8 km² y capacidad para 44.000 viviendas, se mueve en cifras similares a las de Lugo, que dispone de 11,8 km² y un potencial de 40.000 hogares. El volumen se dispara en la franja atlántica porque Pontevedra registra 23,9 km² y A Coruña lidera la comunidad con 46,8 km² de reservas, capaces de albergar hasta 143.000 nuevas unidades. Con este nivel de suelo disponible, Ourense se sitúa en el puesto 44 de las 50 provincias españolas en cuanto a potencial residencial.

Suelo residencial y viviendas potenciales
Suelo residencial y viviendas potenciales

Esta parálisis en el desarrollo del suelo explica perfectamente por qué hoy se construye muchísimo menos en la provincia en términos globales. Los registros anuales del IGE reflejan el impacto real de este embudo, ya que el volumen total de licencias para obras en edificios en Ourense cayó casi a la mitad al pasar de 702 permisos en el año 2000 a solo 397 en 2025. Ante la perspectiva de esperar décadas para levantar un nuevo barrio, las promotoras han tenido que dar la espalda a la edificación de nueva planta, que se hundió drásticamente de 547 a 157 licencias anuales.

El freno en la ciudad

La ciudad sufre con especial dureza este escenario, donde el sector advierte de una situación preocupante provocada por la falta de un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) actualizado que asfixia el crecimiento de la urbe. En este contexto, la limitada actividad constructora presiona los precios al alza ante una demanda que absorbe con facilidad la oferta disponible sobre plano. El ejemplo más evidente es la promoción de la constructora DFR en la esquina de las calles Buenos Aires y Santo Domingo, donde la gran mayoría de pisos ya tiene dueño a pesar de estar aún en fase de cimentación, un fenómeno de ventas inmediatas que se replica en O Polvorín con su nueva torre residencial en ejecución.

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