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Patrimonio
El pasado 25 de junio, dos nuevos bienes ourensanos pasaron a ingresar la “lista roja” de monumentos abandonados de España. Se trata de la Torre do Olivar (Puga, Toén), que ha sido preinscrita y podría caerse si sale adelante el proyecto para su arreglo, y la torre de Torán, el elemento patrimonial más significativo de Taboadela, en ruinas y sin solución a la vista. Con estas dos incorporaciones, la provincia cuenta ya con nueve monumentos en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, cuando en 2018 eran solo tres.
Ourense atesora así nueve de los 50 bienes gallegos en esta lista que busca visibilizar y llamar la atención de las autoridades sobre el deber de conservar el patrimonio. Los otros siete ourensanos son el monasterio de San Paio de Abeleda (Castro Caldelas), el más veterano; Santa Comba de Naves (Palmés), que está desde 2011; Bon Xesús de Trandeiras (Xinzo), desde 2008; la rectoral de San Xoán de Barrán (Piñor), añadida en 2019; el monasterio de Melón, que volvió a entrar en 2020 ante la parálisis del proyecto de reforma iniciado en 2018; el monasterio de Santa Uxía de Lobás (Carballiño), incluido en 2020; y la torre de Sande, añadida el año pasado y en peligro de derrumbe.
De las nuevas incorporaciones, destaca la torre de Torán (Taboadela), en “estado pésimo”, según Hispania Nostra. El alcalde, Álvaro Vila, tenía previsto crear un proyecto de restauración, “pero una parte de la familia se niega y preferirían que cayese. No quieren que vaya gente ni ponerla en valor. Hay insensibilidad”, apunta Vila. Carlos Enrique Fernández, presidente de la Asociación para a defensa do Patrimonio Cultural Galego, advierte de lo “habitual” que es que “administración y propietario no se entiendan, pero lo lógico es ceder las torres durante un tiempo y que el Concello las destine a uso turístico”. El impulsor de que se incluyera este bien fue Ángel Martínez, promotor de la página no oficial de Taboadela, que envió la petición a Hispania Nostra tras la recomendación de la Asociación de Patrimonio Galego (Apatrigal). Martínez descubrió a través de su abuelo, Manuel María Cid Novoa, la importancia de esta torre hace ya 45 años, a través de las leyendas e historias que le contaba. “Fixémolo para visibilizalo e a ver se as autoridades poden facer algo. Todos os políticos de Taboadela queren poñela en valor, falta saber que se pode facer, porque a lei obriga a velar polo patrimonio. E este é o máis significativo do municipio”. Está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y lo único hecho los últimos años fue una pequeña limpieza de maleza acometida por los vecinos hace cuatro años. En esta línea, el Concello sí está, tras un arduo trabajo, acometiendo ahora la reforma del conjunto escultórico Calvario do Pumar, con éxito. “Está quedando mejor de lo previsto”, celebraba el alcalde.
El otro bien incluido es la torre do Olivar (Toén), también en manos privadas, según la asociación “en ruina y completo deterioro”. El alcalde, Ricardo González, dice que los propietarios ya tienen un proyecto para la recuperación de la cubierta, refuerzo de las paredes y recuperación de la que se había caído, “por lo que no es una incorporación definitiva a la Lista Roja, nos han dicho que podría salir”. El regidor asegura que son “medidas necesarias para evitar más deterioro pero no una recuperación integral”. Juan Andrés Hervella, experto en turismo, apunta que “la de Toén perteneció a una casa señorial, llegó a ser la casa del cura. Lo más importante que tiene son las vistas al Miño y los viñedos”. Sobre las torres, “casi todas las que quedan están en la frontera lusa, pero desaparecieron muchas. La gente cogía las piedras para hacerse casas”.
María Luisa García, delegada gallega de Hispania Nostra, señala que “es una pena lo que ocurre con las torres defensivas, muchas del siglo XII. Se están dejando caer”.
Carmen Varela, de la asociación O Sorriso do Daniel, apuesta por que la catalogación de bienes sea accesible online. “Os concellos teñen que crear unha oficina de patrimonio, non actuar sempre na emerxencia”, añade.
TORRE DE TORÁN (TABOADELA)
Esta torre medieval asentada en la colina de A Seara, próxima a Torán, está cerca del antiguo camino medieval hacia Castilla, el cual defendía. Los restos del castillo datan entre los siglos XIII al XV. La torre actual son los restos de lo que fue la fortaleza y un símbolo para Taboadela. Se está estudiando la posibilidad de que allí, como zona de paso, hubiese al menos hasta el siglo XV un fielato (algo así como los peajes medievales), donde se gravaba la entrada y salida de mercancías.
La torre do Olivar, en la parroquia de Puga (Toén), perteneció a una casa señorial y en ella llegó a vivir el cura del pueblo, su último morador en el siglo XX. La proximidad a Portugal la convertía en una atalaya y está fechada entre el siglo XV y el XVI. Actualmente permanece en ruinas y se conservan pocos restos de la construcción primitiva. Parte de la sillería de piedra se utilizó para construir el pazo de O Olivar, también llamado el pazo “das Señoritas de Puga”.
El más veterano de la lista, desde 2007. Un monasterio del siglo XII que ha sido objeto del expolio de seis retablos barrocos y neoclásicos, y de alguna columna del antiguo claustro conventual. “Abandonado y en dramático proceso de ruina”, dice Hispania Nostra.
Desde 2008. La iglesia sigue en buen estado, pero el monasterio está abandonado. Xinzo, Sandiás, Vilar de Barrio y Vilar de Santos enviaron al Gobierno en febrero un proyecto de restauración, de 46 millones, para convertirlo en centro de desarrollo sostenible.
Un Bien de Interés Cultural invadido por la maleza, con piezas diseminadas o amontonadas. Se inició la restauración, pero quedó en estado de abandono total y con el proyecto para rehabilitarlo paralizado. Se conservan algunos arcos y fragmentos de la bóveda.
Reconstruido en 1760 y abandonado en 1836, lleva ya 10 años en la lista roja. En 2016 se había especulado con su compra. Sigue en ruinas y cubierto de vegetación. Deterioro progresivo, hundimientos y expolio, parte de sus características actuales.
La casa está en desuso y ninguna administración ha mostrado interés en adquirirla. El techo se cae poco a poco y la estructura está abandonada. Está al lado de la iglesia de Barrán. Techo parcialmente derrumbado, mal estado en general e invadida por la maleza.
Antiguo monasterio femenino de la orden benedictina es la historia interminable de Carballiño, con años y años de proyectos e ideas para recuperarlo. Estado de ruina y deterioro general. Solo la iglesia, que mantuvo el culto, está en mejor estado, pero también debería ser restaurada. Invasión total de vegetación.
En desuso desde el siglo XIX. En 1949 fue protegida por la Ley del Patrimonio Histórico Español y declarado de Interés Turístico Nacional. Es Bien de Interés Cultural. En los últimos años ha habido movimientos para la recuperación de la torre. Está en mal estado de conservación y mantiene en pie parte de sus muros, aunque con importantes grietas que hacen peligrar su estabilidad. La familia propietaria alega no poder hacerse cargo de la rehabilitación y el Concello inició negociaciones y ya encargó un informe sobre el monumento.
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