GUERRA POLÍTICA LOCAL
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El Instituto Galego de Estatística (IGE) publicó ayer el informe sobre los movimientos naturales de población durante el 2020, que deja a la provincia con la mayor pérdida de habitantes en los últimos 45 años, desde que el IGE comenzó a recopilar esta información, con 3.649 menos. Ninguno de los concellos ourensanos registró un saldo vegetativo positivo, por lo que en todos las defunciones superan a los nacimientos. El número de muertes fue el más alto con 5.105 fallecidos, mientras que nacieron el menor número de bebés, con 1.456.
El informe muestra también que la ciudad y Carballiño son los que más sufren la pérdida de población en la provincia, ambos con cifras de récord. Ourense contó con 701 habitantes menos por la diferencia entre los fallecimientos y los alumbramientos en el 2020, siguiendo la tendencia negativa de la última década. La última vez que registró una cifra positiva fue en 2009. En el caso de Carballiño, la caída es de 151 y encadena casi 40 años con saldo vegetativo negativo.
La tendencia negativa se minimiza en muchos de los concellos ourensanos, pero otros duplicaron el número de pérdida de población natural con respecto al 2019, como es el caso de O Barco o de Pereiro. El primero registró 79 habitantes menos en 2020, frente a los 37 del año anterior. En el caso del segundo, se pasó de los 43 a los 81 del 2020, según muestra el IGE.
Pese a ello, hay municipios que logran contener las cifras negativas del saldo vegetativo entre su población, como es el caso de Verín, que frena la caída. En el 2020 perdió 85 personas, frente a los 121 del 2019. Esto también ocurre en San Cibrao, O Irixo, Muíños o Allariz, quienes redujeron la pérdida de habitantes el año pasado.
El concello de Barbadás es el de los pocos que experimentaba crecimientos en los últimos años, pero desde el 2019 se encuentra en fase negativa. Durante el año pasado perdió 48 habitantes, triplicando el dato anterior y siendo el peor desde 1975. En la década de 2010 llegó a registrar casi 30 personas más, concretamente en 2016, y se fue reduciendo hasta el dato de 2020. En el conjunto de Galicia, solo los municipios de Ames, Porriño, Salceda de Caselas, Oroso y Arteixo experimentaron un crecimiento de su saldo vegetativo.
Los datos de Galicia siguen la tónica de la provincia, batiendo récords en pérdida de población de forma natural. El informe del IGE muestra que en la comunidad hubo 17.561 muertes más que nacimientos, las peores cifras desde que hay registros. Desde hace 30 años, Galicia no cuenta con un dato positivo en el saldo vegetativo.
La pandemia del covid no ayudó a que mejorasen los datos y los fallecimientos se incrementaron un 5% con respecto al 2019. 32.822 personas perdieron la vida en Galicia durante el 2020, registrando ese récord de defunciones en tan solo un año. En el caso de los alumbramientos, el IGE contabiliza 15.261, otro número inédito desde que se recogen los datos en 1975 y que supone cerca de un 3% menos frente al año anterior. Casi el 80% de estos nacimientos son de madres residentes en las provincias de Pontevedra o A Coruña.
Los saldos negativos más acusados son de A Coruña (-1.150), Vigo (-1.108), Ourense (-701), Ferrol (-568) y Lugo (-468).
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