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ESTADO DE ALARMA
Felisa Paz ha perdido la cuenta de cuánto tiempo ha invertido ya en su huerto de Trasmiras. "Nunca o cavou tanto como agora", dice entre risas su hijo Bernardo. El confinamiento es menos duro en el rural, pero esta vecina septuagenaria reconoce que le invaden las ganas de salir a pasear por el monte, puesto que no ve peligro en ello y en este entorno hay veces que "ni siquiera te cruzas con nadie". Añade, sin rodeos, que tiene "ganas de ser libre", aunque es consciente de que el suyo es un colectivo vulnerable y, en el momento en el que se pueda recuperar la normalidad, tendrá que extremar más que el resto las medidas de precaución. "Queremos ser libres. Gustariame que nos deixaran saír da casa, aínda que teñamos que usar mascarillas e máis medios de protección. Eu non salgo da casa que non teño ganas de pagar ningunha multa", explica Felisa. "Menos mal que teño unha hortiña, nunca cavei tanto nela. Hoxe mesmo dixen, pois vou plantar unhas berciñas que teño aí... é que te aburres! e todos os días, un tras outro sen saír da casa... Basta que che digan que non podes sair, para que che entren máis ganas", añade la vecina de Trasmiras, quien se animará en los próximos días -si hace buen tiempo- a plantar patata nueva.
José María Michel Gelos es natural de Pamplona pero lleva 10 años residiendo en Galicia. Vive en Carballiño, concretamente en el entorno de la Praza do Emigrante, y está cumpliendo a rajatabla con el confinamiento. "He ido un día a comprar, pero ahora ya llevo una semana sin salir, solamente tres minutos a 50 metros una tarde para dejar la basura".
El estado de alarma lo sorprendió al poco tiempo de cambiarse de domicilio y todavía no ha podido conectar la señal de televisión, pero "llevó bien el aislamiento porque tengo una buena biblioteca y también internet, que es la biblioteca universal", señala.
"Yo he sido montañero y necesito hacer ejercicio, tengo el pasillo de casa gastado de tanto caminar", y se muestra crítico con las medidas del Gobierno porque "nosotros que tenemos un parque tan grande y cercano, no entiendo por qué no podemos salir a hacer ejercicio, además también estamos rodeados de monte". Michel considera que respirar aire libre sería beneficioso para todos y que no se debería aplicar la misma norma para una villa como Carballiño y una ciudad. "Me pegaría una buena caminata, espero que nos dejen salir pronto como a los niños".
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